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El Economista
El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió el sábado que la guerra en Ucrania tendrá un “impacto severo” en la economía mundial y avisó que los países con lazos económicos con Kiev y Moscú están expuestos a mayores riesgos.
El Fondo explicó que las naciones que tienen vínculos económicos con los países en conflicto corren un “riesgo especial” y podrían estar expuestas a escasez de bienes, además de interrupciones en las cadenas de suministro. Algunos de esos países son los que están acogiendo a un mayor número de refugiados de Ucrania.
Como resultado de esas presiones, Moldavia ya ha pedido un aumento y ciertos cambios al programa de deuda que tiene con el FMI y el personal del Fondo está actualmente conversando sobre diferentes opciones con las autoridades moldavas, detalló el comunicado.
Tras el inicio de la invasión rusa, el Gobierno ucraniano pidió al FMI ayuda financiera de emergencia por valor de 1,400 millones de dólares y, según se detalló, ese tema será evaluado “como pronto la semana próxima”.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, evaluó la petición de Ucrania y el posible impacto económico de la guerra durante una próxima reunión.
La invasión rusa a Ucrania ha provocado más de dos mil civiles muertos, según el Servicio Estatal de Emergencia ucraniano, y la huida de más un millón de personas, de acuerdo con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
Sanciones a Rusia dañarían a sus aliados en Latinoamérica
Los sectores energético, agrícola y militar podrían ser los más afectados, afirman analistas; se espera que las medidas dirigidas al sistema bancario ruso también afecten a los aliados de Moscú en América Latina.
El jefe de seguridad para el hemisferio occidental de la Casa Blanca, Juan González, dijo la semana pasada que Cuba, Venezuela y Nicaragua sentirían el impacto de las sanciones debido a la relación económica que estos países sostienen con Rusia.
En el caso de Venezuela, la industria petrolera podría ser la principal afectada, aseguran los expertos; especialmente después de la decisión de la Unión Europea de excluir a siete entidades financieras rusas del sistema internacional de pagos SWIFT.
“En América Latina, las sanciones al sistema bancario impactarán directamente a algunas empresas”, dijo a DW Ryan Berg, analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington DC.
El petróleo venezolano
Un ejemplo de las empresas que podrían resultar afectadas es la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), que “tiene cuentas en Rusia y ahora podría enfrentar dificultades para mover dinero y hacer transacciones bancarias”, añadió.
Después de recibir una serie de sanciones de Estados Unidos durante el mandato de Donald Trump, Venezuela buscó apoyo en Rusia para evadir las medidas y continuar la venta de su crudo mediante intermediarios.
En 2019, cuando el país atravesaba una severa crisis política, el gobierno de Nicolás Maduro incluso mudó las oficinas de PDVSA de Lisboa a Moscú con el propósito de asegurar los activos de la compañía y mantener sus operaciones en Europa.
Pero las sanciones derivadas de la invasión a Ucrania podrían forzar a Venezuela a buscar rutas alternas para seguir comercializando su petróleo.
“Venezuela ha optado por el sistema financiero ruso y ha adoptado una dinámica compleja. Las sanciones pueden afectar su ingeniería financiera y su capacidad para realizar transacciones”, explicó el analista venezolano Asdrúbal Oliveros.
“Estas medidas pueden complicar la venta de crudo y dificultar la provisión de efectivo a pesar de que en la firma hemos pronosticado mayores ingresos en la industria petrolera para este año”, añadió. “Las sanciones podrían seguir escalando y Venezuela debe estar buscando estructuras alternas para neutralizar el impacto”.
Se desconoce el valor total de los activos venezolanos en el exterior debido a que el gobierno interrumpió la publicación de datos oficiales. Sin embargo, la drástica caída del rublo ruso también afecta las sumas de dinero que el país latinoamericano pudiera tener en cuentas bancarias rusas.
“Los ingresos por las ventas de petróleo se convierten a dólares o euros y luego se transfieren a Venezuela. Esta dinámica, y la exclusión del sistema financiero ruso de la red SWIFT, podría impedir que Venezuela acceda al efectivo de estas ventas”, agregó Oliveros.
Defensa y agricultura
A pesar de que sus socios comerciales más robustos se encuentran en Europa y Asia, Rusia ha encontrado en Latinoamérica un terreno fértil para fortalecer sus relaciones militares mediante la provisión de armas y asistencia a países de la región.
En diciembre, Nicaragua y Rusia firmaron un acuerdo para atraer inversiones y promover la aplicación de tecnologías nucleares en los sectores energético, agrícola y médico.
También el mes pasado Maduro expresó su apoyo a Rusia y anunció el fortalecimiento de las relaciones entre ambos países tras la firma de nuevos acuerdos en materia militar y energética.
Pero, a pesar de estos tratados, las ventas militares de Rusia no escapan a las sanciones.
“Es posible que compañías en Rusia que producen equipos militares no puedan vender a Venezuela, Nicaragua o Cuba”, explicó Berg.
Destacó que esto no solo se refiere a grandes compras de armamento, sino también de partes y equipos de mantenimiento.
El sector agrícola también sufrirá los efectos de las sanciones impuestas a Moscú, agregó Berg. Siendo Rusia un importante productor mundial de fertilizantes, se espera que la guerra en Ucrania y las sanciones económicas afecten a las potencias agrícolas en América Latina, entre ellas Argentina y Brasil.









