Donald Trump ganó las elecciones de 2016 apoyado en una frase sencilla, pero muy eficaz: “Hagamos que Estados Unidos sea grande de nuevo”.

 

Infobae

Ahora que Donald Trump busca un segundo mandato, se enfrenta a un país en problemas por desafíos como el coronavirus y el duro golpe a la economía, y con un electorado que evaluará sus cuatro años en el puesto.

Su apuesta este 2020 es recuperar la economía, impulsar el empleo, proteger los intereses comerciales de Estados Unidos y continuar con su línea dura en inmigración.

 

Resucitar la economía, golpeada por la pandemia

 

El presidente Trump ha hecho campaña extensamente en base al principio “Estados Unidos, primero” y ha presionado por traer puestos de trabajo y la industria manufacturera de vuelta al país.

Durante su campaña presidencial, Trump prometió grandes recortes de impuestos para la clase trabajadora, reducir la tasa de impuesto a las corporaciones, dar un cambio radical al status quo comercial y revivir la industria manufacturera estadounidense.

En algunas de esas promesas, ha cumplido.

En los últimos cuatro años, ha acabado con regulaciones federales sobre empresas, ha aprobado recortes en el impuesto sobre la renta y de sociedades y ha firmado órdenes ejecutivas apoyando la preferencia por productos fabricados en el país.

 

Acabar con la “dependencia” de China y proteger la industria local

 

En un principio, Trump hizo campaña sobre la promesa de que Estados Unidos debía centrarse en poner sus intereses económicos primero, pese a que ha dicho que el “Estados Unidos, primero” no significa “Estados Unidos solo”.

En cuestiones comerciales, el presidente ha tomado una dura postura con China, sumada a una política de protección de la industria manufacturera local frente a la competencia extranjera. Y esas siguen siendo las claves de su política comercial.

Durante todo su primer mandato, el mandatario ha enfatizado su trabajo renegociando antiguos acuerdos comerciales que él consideraba injustos para EE.UU., como el NAFTA con Canadá y México; o abandonando estos tratados, como el Acuerdo Transpacífico o TPP.

 

“Estados Unidos, primero” y reafirmar la soberanía estadounidense

 

Como con el comercio, Trump también ha prometido poner los intereses de Estados Unidos primero en términos de política exterior.

En palabras de la Casa Blanca, eso significa “reafirmar la soberanía estadounidense y el derecho de todos los países a determinar su propio futuro”, con el foco en garantizar la seguridad y la prosperidad.

Esa política ha supuesto que Estados Unidos se aleje de grandes acuerdos multilaterales como el Acuerdo del Clima de París o que abandone diversas organizaciones multilaterales, como la Organización Mundial de la Salud.

 

Construir el muro y frenar la inmigración

 

Las promesas para reducir los niveles de inmigración han sido uno de los pilares de la carrera política del presidente.

Ahora, en la búsqueda de su reelección, ha prometido continuar con la construcción del muro en la frontera con México: ha conseguido financiación para 445 millas (716km) de las 722 millas (unos 1.162km) de barrera.

También promete eliminar la lotería de las visas y la migración en cadena, en referencia a la inmigración a Estados Unidos basada en lazos familiares, y cambiarlo por un sistema de entrada “basado en los méritos”.

 

Reducir el coste de las medicinas y acabar con “Obamacare”

 

Trump hizo campaña en 2016 por acabar con la Ley del Cuidado de Salud Asequible, parte del legado de su antecesor y conocida popularmente como Obamacare.

Pese a quedarse corto en esa promesa, el gobierno de Trump ha conseguido desmantelar partes de la ley, como con la derogación del mandato individual, que requería que la gente adquiriera un seguro médico o pagara una multa.

El presidente republicano también prometió reducir el precio de los medicamentos en el país, y en julio presentó medidas que permitirían descuentos y la importación de medicamentos más baratos desde extranjero, pese a que algunos analistas de la industria señalan que esas acciones no tendrían mucho efecto.

 

Promover la energía estadounidense

 

Desde que llegó a la Casa Blanca, Trump ha revertido cientos de protecciones medioambientales (como los límites en la emisión de dióxido de carbono de plantas energéticas y vehículos) y de protecciones de las vías de navegación federales por todo el país, cumpliendo una de sus promesas de campaña

También retiró a Estados Unidos del acuerdo climático de París, considerando que el pacto perjudicaba a Estados Unidos “en beneficio exclusivo de otros países”.

La retirada, no obstante, solo se oficializará una vez que hayan concluido las elecciones presidenciales de noviembre.

 

Una base de datos para registrar los casos de mala praxis policial

El presidente Trump ha promocionado el First Step Act como un paso clave que dio sobre la reforma del sistema de justicia penal.

Esa legislación bipartidista de 2018 fue significativa, y reformó leyes a nivel federal, ofreciendo a los jueces mayor discreción a la hora de emitir sus fallos así como reforzando la oportunidad de rehabilitación para los prisioneros.

Trump también prometió un Second Step Act que abordara las barreras de los expresidiarios para acceder al empleo. Hasta ahora, no obstante, no se ha puesto sobre la mesa este tipo de legislación.

 

Defender la Segunda Enmienda

 

Después de que Estados Unidos se viera sacudido por tiroteos masivos en Texas y Ohio en 2019, Trump expresó su apoyo a una serie de reformas, como reforzar los controles de antecedentes de compradores de armas y “leyes de alerta roja”, que bloquean el acceso a armas de fuego a aquellos que han sido clasificados como un riesgo para la sociedad.

Pero después de ese frenesí de interés inicial, Trump hizo poco para poner en práctica esas medidas.

En cambio, el presidente ha continuado con su enérgica defensa de la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense -que preserva el derecho de los estadounidenses a portar armas- y del poderoso lobby pro-armas, la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés).