Aplica nuevas tecnologías en diseño, aerodinámica, motor e infoentretenimiento para este año

Por: Ignacio Badillo

Después de casi cuatro años de que Ford renovara a su auto insignia, el Mustang (que en 2015 cumplió 50 años de producción ininterrumpida), la marca del óvalo azul ha decidido darle un facelift (lavado de cara), renovándolo en varios aspectos para hacerlo más apto y competitivo dentro de sus rivales directos (Camaro y Challenger). Para este 2018, el Mustang recibe diversas mejoras, entre las que destacan las siguientes: La potencia de su motor ha aumentado hasta los 460 Caballos de Fuerza y 450 Libras de Torque, lo cual, supone un aumento de 25 Caballos y 20 Libras de Torsión. El diseño exterior sufrió cambios en parrillas, fascias, faros, luces traseras, cofre y salpicaderas, esto, para hacerlo ver más “rudo” y con un diseño que logre un mejor coeficiente aerodinámico. Para el interior, los materiales de construcción se mantienen, sin embargo, la tecnología se hace notar un panel de instrumentos completamente digital, el cual, muestra diversa información enfocada en la conducción y navegación. La implementación de 10 nuevos diseños de rines, los cuales, podrán combinarse al gusto del cliente y de acuerdo con los paquetes elegidos.

A la lista de colores se suma el denominado Naranja Furia A la ya conocida suspensión independiente del renovado Mustang, se le añadió una suspensión magnética, la cual es capaz de autoregularse en 10 mil veces por segundo, característica que le brinda un mejor manejo adaptativo al conductor. El chasis del auto ha mejorado su rigidez estructural, lo cual presupone un upgrade en cuanto a manejo deportivo se refiere. Integra cuatro salidas de escape, dos a cada lado para la versión GT, mientras que la EcoBoost hereda el sistema del GT anterior, adaptado al 4 cil. De cara a la evolución, Ford responde así a Chevrolet y Dodge tras la renovación del Camaro y el robo de atención por parte del Challenger al tener versiones como la Hellcat y el reciente Demon. Cabe resaltar que, en días pasados, Ford realizó un previo de lo que será el Mustang Shelby GT500, el cual presumió, hasta 2014, ser el 8 cilindros (V8) más potente de producción en serie, nombramiento que le sería arrebatado tras la pausa a su producción para dar paso al Shelby GT500, un auto más enfocado al manejo en curvas, y el surgimiento del Challenger Hellcat, el cual, lleva la potencia de su motor a los impresionantes 707 Caballos de Fuerza. Sin embargo, mediante el previo antes mencionado, Ford aseguró que el nuevo GT500 tendrá más de 700 Caballos, por lo que “la corona” podría volver a la casa de la firma americana del óvalo azul. Cabe hacer mención que, a pesar de que el nuevo Mustang ya se comercializa en países como Estados Unidos y algunos de Europa, a México recién en el pasado mes de marzo, se comenzaron a vender las primeras unidades de dicho auto. Finalmente, cabe resaltar que, para este facelift, se ha eliminado el motor V6, y sólo quedaron las opciones de 4 cilindros EcoBoost, 8 cilindros GT, GT350, y la próxima versión GT500, aunque aún no dan detalles acerca de si éste último suplirá al GT350 como sucedió de manera inversa en 2015.