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Forbes / Reuters
Legisladores de Estados Unidos instaron el viernes a General Motors (GM) y al gobierno mexicano a salvaguardar los derechos de los trabajadores antes de una elección sindical en esta semana en una planta de camionetas pick-up en Guanajuato.
El miembro de la Cámara de Representante Earl Blumenauer, quien preside un subcomité clave sobre comercio, y sus colegas Bill Pascrell y Dan Kildee expresaron su preocupación sobre informes de supuesta intimidación a empleados antes de la votación en la planta de Silao, donde se fabrica la Silverado.
“Es imperativo que GM y la autoridad laboral de México aseguren que cada trabajador pueda emitir su voto secreto libremente y sin intimidación”, reclamaron los legisladores.
La firma automotriz estadounidense dijo que ha estado “absolutamente comprometida a trabajar con las autoridades mexicanas, la fuerza laboral, los observadores electorales y todos los socios, incluida la Administración (Biden) y el Congreso de Estados Unidos”.
Por su parte, el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral de México, que organiza la votación, informó que inspeccionó la planta para garantizar acceso a los votantes y que abrió una cuenta de correo electrónico para recibir posibles quejas de trabajadores, aunque hasta ahora no se ha presentado ninguna.
El Centro agregó que casi 6,300 trabajadores son elegibles para votar el 1 y 2 de febrero en cinco áreas diferentes de la planta en Silao donde se eligen cuatro nuevos sindicatos, en línea con una reforma laboral mexicana destinada a salvaguardar la libertad de asociación, principio clave del nuevo acuerdo comercial entre México, Canadá y Estados Unidos, TMEC.
En 2021, una votación sobre el contrato colectivo, que abrió la puerta a elegir un nuevo sindicato, se vio empañada por irregularidades, incluidas boletas destruidas, lo que llevó a EU a exigir formalmente un mayor escrutinio.
Funcionarios estadounidenses cerraron en septiembre la queja de GM sobre aquellos incidentes, pero el Departamento de Trabajo y la oficina del Representante Comercial de EU aún están rastreando el problema, según un reciente informe de un comité laboral del gobierno de la nación vecina.
United Auto Workers (UAW), que representa a los trabajadores de GM en los Estados Unidos dijo la semana pasada que también pidió un escrutinio más estricto sobre las elecciones, que cuantificó inicialmente con 7,000 votantes.
T-MEC logra despertar al sindicalismo mexicano
Todo indica que los sindicatos mexicanos, estadounidenses y canadienses están dándole su propio giro a la apertura que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) trajo a la región.
Al firmar el tratado, México se echó encima varios compromisos en materia laboral. Uno de los más importantes tiene que ver con la protección y garantía de los derechos sindicales de sus trabajadores. Lo que por décadas fue un tema local, ahora tiene relevancia internacional. Los gobiernos de EU y Canadá están más pendientes de los procesos laborales en suelo mexicano, incluyendo la formación de sindicatos y la legitimación de contratos laborales.
Esto dio pie a una comunicación más fluida entre sindicatos mexicanos y sus contrapartes al norte de la frontera, quienes han dejado claro sus intenciones de apoyar a los trabajadores de México.
“Digamos que ya se empiezan a tejer estos vínculos entre el sindicalismo mexicano con los sindicatos de Estados Unidos y Canadá… y, por lo que parece, se están fortaleciendo”, comentó en entrevista Eusebio Hidalgo, socio fundador de la firma Ansley Consultores.
Óscar de la Vega, abogado de la firma De la Vega & Martínez Rojas, ha notado el mismo fenómeno. A su parecer, México cedió de más en el capítulo laboral del tratado, opinión que comparte con Tatiana Clouthier, secretaria de Economía,
“El T-MEC motivó mayormente esa conectividad laboral internacional; abrimos la puerta de par en par, que fue el precio para formar parte del T-MEC”, señaló el litigante.
Primeras victorias
Los sindicatos reconocen esta coordinación. Susana Prieto, líder sindical del “Movimiento 20/32”, señaló que fueron ella y los miembros de su sindicato quienes proporcionaron pruebas a favor de los trabajadores afectados en el caso Tridonex.
Por su parte, el sindicato canadiense Unifor y la central obrera estadounidense AFL-CIO estuvieron muy pendientes de la legitimación del contrato colectivo de trabajo que se llevó a cabo en la planta de General Motors en Silao, Guanajuato.
Jerry Dias, líder nacional de Unifor, aseguró que seguirán ofreciendo apoyo a los sindicatos independientes en México. Incluso pedirán recursos a su gobierno.
Según el sindicalista, Unifor lleva más de 20 años coordinando con sindicatos mexicanos para mejorar sus contratos colectivos. La activación del T-MEC, sin embargo, ha facilitado sus labores.
“Mucho del lenguaje del que estamos hablando acerca de los contratos colectivos de protección fue proporcionado por Canadá y por mi sindicato. Por eso le apuesto tanto a esto”, declaró.
Estados Unidos también contempla dedicar recursos para una mayor coordinación sindical entre países.
La Junta de Expertos Laborales Independientes de México −armada por el Congreso de EU y en la que participan los principales sindicatos del país− sugirió en uno de sus más recientes reportes dedicar 40 millones de dólares (mdd) para actividades sindicales transfronterizas, y por lo menos 100 mdd para campañas dirigidas a trabajadores mexicanos para concientizarlos sobre sus derechos de organización y negociación colectiva.
Tal es la desconfianza que el Congreso de EU asignó 180 mdd para garantizar su implementación.
Ante este nuevo panorama, los sindicatos con larga trayectoria en México tendrán que adaptarse o perecer.
“La tienen muy complicada los sindicatos para permanecer vigentes. Definitivamente tienen que ofrecer una representación muy fuerte y muy sólida, o van a desaparecer”, apuntó Óscar de la Vega.







