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Jacqueline Mendez
Puebla ya juega en la cancha grande del fútbol mundial. La FIFA designó al Estadio Cuauhtémoc como sede oficial de entrenamientos de una selección nacional durante la Copa del Mundo 2026, luego de que una federación internacional notificara formalmente al Club Puebla su intención de instalar ahí su centro de operaciones.
La confirmación llegó el 2 de enero, tras una serie de inspecciones técnicas y logísticas realizadas por organismos internacionales, que avalaron al recinto y a la capital poblana como una sede plenamente funcional para un evento de talla global.
Aunque el nombre del combinado aún no se hace oficial, Corea del Sur aparece como el principal candidato, al ser la federación que más recorridos técnicos realizó tanto en el estadio como en hoteles de gran turismo de la ciudad. En la baraja también figuran Colombia, Sudáfrica y Uzbekistán.
La elección de Puebla no fue casual. Su altitud de 2,135 metros sobre el nivel del mar representa una ventaja estratégica para la aclimatación de jugadores que competirán en sedes como Ciudad de México y Guadalajara. A ello se suma la conectividad terrestre, la oferta hotelera y un entorno urbano que cumple con los estándares de privacidad y seguridad exigidos por la FIFA.
En ese contexto, el gobierno estatal realizó gestiones directas con al menos 18 federaciones internacionales en Washington D.C., además de impulsar una inversión cercana a los 280 mil dólares para la modernización integral del Estadio Cuauhtémoc.
El inmueble concluyó en diciembre una reingeniería total del terreno de juego, con pasto certificado tipo Kikuyo y Ray Grass, sistema de drenaje de alto rendimiento y porterías avaladas por FIFA, superando en el proceso a ciudades competidoras como Querétaro, Torreón y Pachuca.
La FIFA estableció como fecha límite el 31 de enero de 2026 para que las selecciones mundialistas confirmen oficialmente sus campamentos base. Sin embargo, la notificación anticipada coloca a Puebla en una posición privilegiada e incluso abre la posibilidad de recibir a un segundo equipo, proveniente del repechaje internacional de marzo.
El arribo de la selección elegida se prevé para finales de abril, lo que detonará movimiento económico, proyección mediática y presencia internacional en la capital.
Con esta designación, Puebla no solo será espectadora del Mundial, sino parte activa de su engranaje operativo, consolidándose como un punto estratégico del fútbol global rumbo a 2026.












