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Andrés Manuel López Obrador cumplió este domingo 100 días como presidente de México con un enorme respaldo popular; pendientes en materia de seguridad pública y dudas en los mercados por su estrategia económica
Infobae
Su triunfo en los comicios del 1 de julio del 2018 generó altas expectativas en la sociedad mexicana sobre los alcances que tendría la llamada “cuarta transformación” del país y el cambio de régimen. Su llegada al poder fue facilitada por el hartazgo de los mexicanos hacia la corrupción sistemática que por décadas había ejercido el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la cual culminó con el ex presidente Enrique Peña Nieto y escándalos como el avión presidencial y la Casa Blanca. Su primera acción tomada como presidente de México, fue el cierre de la residencia presidencial de Los Pinos para su transformación en un centro cultural. También ha sido estandarte de la administración la reducción de los sueldos de los altos funcionarios, quienes por ley tienen prohibido tener ingresos mayores a los de López Obrador. Algunos otros temas, como la venta del avión comprado por la antigua administración; la desaparición del Estado Mayor Presidencial para integrarlo al Ejercito; la subasta de vehículos de lujo oficiales; y su rechazó al uso de escoltas, son ejemplos de la austeridad que el mandatario presume como sello personal. Su popularidad se ha situado en niveles por encima del 80%, más que cualquiera de sus antecesores en el mismo periodo de tiempo y casi 30 puntos encima del 51% de nivel de votación que le dio la victoria en las elecciones pasadas.
A pesar de los altos índices de aprobación, hay grandes sectores del país que se mantienen reticentes al actual gobierno, entre ellos los organismos empresariales. La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional en Texcoco; su neutralidad ante la situación en Venezuela y la reducción de las expectativas por parte de las calificadoras internacionales, son los temas que más críticas le han valido a López Obrador. “Privaron a México de tener un polo de desarrollo económico de enorme potencial y, por desgracia, generaron costos financieros que todos los mexicanos estaremos pagando durante años, sin recibir nada a cambio”, dijo este domingo mediante un comunicado la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), presidida por Gustavo de Hoyos. En noviembre del año pasado, el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACILAC) subrayó que la cancelación del proyecto tendría repercusiones no sólo en el país sino en la región. “Es difícil meterse en temas políticos internos de un país”, pero la cancelación de la construcción de un nuevo aeropuerto en Ciudad de México va a tener “repercusiones a medio y largo plazo en la industria aeroportuaria mexicana”, y también en “la reputación y previsibilidad de México como país”, indicó en ese entonces el argentino Martín Eurnekian, presidente de ACI-LAC.
NEUTRALIDAD DEL GOBIERNO ANTE LA DICTADURA DE VENEZUELA
Ante la neutralidad que ha asumido el gobierno mexicano frente a la crisis en Venezuela, México ha recibido varios llamados con el fin de que reconozca al autoproclamado presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, como mandatario legítimo y se sume a la lucha del pueblo venezolano “por recuperar su libertad”. Organismos internacionales, miembros de la sociedad civil e incluso representantes de otros gobiernos han manifestado su preocupación ante la neutralidad del gobierno de López Obrador en el conflicto político social provocado por el régimen de Nicolás Maduro. La secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica de EEUU, Kimberly Breier, admitió en el mes de febrero que su gobierno vive un “momento de desacuerdo” con el de México, debido la postura de neutralidad que ha asumido el país ante la crisis venezolana. Distintos analistas políticos han coincidido a lo largo de los meses que, al otorgar apoyo político a Maduro, López Obrador ha fallado en reconocer las complejidades de la crisis venezolana y ha perdido la oportunidad de ejercer liderazgo regional e influir positivamente en la resolución de la crisis. Con esta acción, México se vio alineado con algunos de los gobiernos más represivos en el mundo, como Irán, Turquía, Rusia y Nicaragua; lo que ha reducido considerablemente su credibilidad a nivel internacional.
REDUCCIÓN DE PREVISIONES SOBRE EL CRECIMIENTO DE MÉXICO
“Los planes para Pemex no convencen a nadie y por el contrario su situación financiera empeora, generando riesgos que podrían golpear la calificación soberana de México en el futuro”, ha dicho la Coparmex este domingo. Su comentario resume debidamente las perspectivas económicas para México, las cuales empeoran rápidamente. Tan sólo a finales de febrero, tanto Goldman Sachs como Moody’s redujeron las expectativas de crecimiento para el país, fijándolas por debajo del 1.7%. Los reportes establecían que el impulso de crecimiento de finales de 2018 y principios de 2019, ha sido más débil de lo esperado en la economía nacional. Asimismo, advirtieron que si el gobierno federal sigue apoyando a Petróleos Mexicanos (Pemex), la deuda gubernamental podría aumentar significativamente. Además de estas controversias, López Obrador tiene grandes pendientes, entre ellos la reducción de los niveles de inseguridad y violencia, que se ha recrudecido en los primeros meses de 2019, tras cerrar el año anterior con más de 24.000 asesinatos en el país. También aparecen los cuatro proyectos de infraestructura que prometió durante la campaña: el Tren Maya, la refinería Dos Bocas, el Tren Transístmico, y el aeropuerto en Santa Lucía. Todos los programas enfrentan diversos retos tanto en términos económicos como en sociales y ambientales.










