Los enormes beneficios que tiene hacerlo a viva voz

Quizás, los antiguos escribas, como hoy nosotros, tenían dos modalidades de lectura a su disposición: una rápida, conveniente, silenciosa y personal, y otra más lenta, más ruidosa y, a veces, más memorable.

 

 “La capacidad de leer en silencio, aunque limitada a escribas altamente competentes, habría tenido claras ventajas, especialmente la velocidad”, dice Overmann.

 

BBC/Cultura

 

Durante gran parte de nuestra historia, leer fue una actividad bastante ruidosa.

En antiguas tablillas de arcilla escritas en Irak y Siria hace unos 4,000 años, las palabras utilizadas comúnmente para “leer” significaban, literalmente “gritar” o “escuchar”.

“Te estoy enviando un mensaje muy urgente”, dice una carta de esta época. “Escucha esta tablilla. En caso de ser apropiado, haz que la escuche el rey”.

Solo ocasionalmente se mencionaba una técnica diferente: la de “mirar” la tablilla (es decir, leerla en silencio).

Hoy, leer en silencio es la norma. La mayoría de nosotros repetimos las palabras en nuestra cabeza como si estuviésemos confinados en una biblioteca.

Leer en voz alta suele estar reservado para las historias que les leemos por la noche a los niños, para que se duerman, o para una performance.

Sin embargo, un número creciente de investigaciones señala que hay cosas que estamos desaprovechando al leer en silencio.

 

Comportamiento intuitivo

El antiguo arte de leer en voz alta tiene numerosos beneficios para los adultos: desde ayudar a mejorar la memoria hasta entender textos complejos, así como también fortalecer los vínculos emocionales entre la gente.

Y lejos de ser una actividad rara u olvidada, todavía es muy común en la vida moderna.

Muchos de nosotros lo hacemos intuitivamente “Es beneficioso para todos los rangos de edad”, dice MacLeod.

El investigador llamó a este fenómeno “efecto de producción”.

Este efecto fue replicado en numerosos estudios hechos a lo largo de más de una década.

En un estudio en Australia, se les dio a un grupo de niños de entre 7 y 10 años una lista de palabras y se les pidió que leyeran algunas en voz alta y otras en silencio.

Luego, reconocieron el 87% de las palabras que leyeron en voz alta, en comparación con un 70% de las que leyeron en silencio.

En otro estudio, se le dio la misma tarea a un grupo de adultos de entre 67 y 88 años de edad.

Lograron recordar 27% de las leídas en voz alta, y solo un 10% de las otras.

para entender la palabra escrita, solo que no estamos conscientes de ello.

Colin MacLeod, psicólogo de la Universidad de Waterloo, en Canadá, investigó extensamente el impacto de leer en voz alta en la memoria.

Él y sus colaboradores demostraron que la gente recuerda mejor textos y palabras cuando las leen en voz alta que si lo hacen en silencio.

 

La memoria y la lectura

Este efecto en la memoria es particularmente fuerte en niños, pero también se produce en la gente mayor.

Cuando se les preguntó cuáles reconocían, identificaron correctamente al 80% de las leídas en voz alta, y sólo un 60% de las otras.

MacLeod y su equipo descubrieron que el efecto puede durar hasta una semana después.

Incluso pronunciar las palabras en silencio facilita el recordarlas, aunque un poco menos.

 

Participación activa

Investigadores de la Universidad Ariel, en Israel, descubrieron que el efecto de mejorar la memoria funciona incluso aunque los lectores tengan dificultades del habla, y no puedan articular completamente las palabras que leen en voz alta.

MacLeod dice que una razón por la cual la gente recuerda las palabras habladas es que “se destacan, se distinguen, porque fueron dichas en alto, y eso brinda una base adicional para la memoria”.

Por lo general, somos mejores a la hora de recordar eventos distintivos, inusuales, y que también requieren una participación activa.

Por ejemplo, generar una palabra en respuesta a una pregunta la hace más memorable, un fenómeno que se conoce como “efecto de generación”.

De forma similar, si alguien te ayuda con una clave “un niño pequeño, duerme en una cuna, empieza con b”, y respondes bebé, te acordarás más fácilmente que si sencillamente lo lees, dice MacLeod.

Otra forma de recordar palabras es ayudarse con los gestos, como por ejemplo rebotar una pelota (o imaginarse esta acción), mientras decimos “rebotar la pelota”.

Esto se conoce en inglés como el “enactment effect” (o efecto de interpretación de la palabra).

Ambos efectos están directamente relacionados con el de producción: le permiten a nuestra memoria asociar la palabras con un evento distintivo y por ello hace que sea más fácil recordarla más tarde.

El efecto de producción es más fuerte si nosotros mismos leemos en voz alta. Pero escuchar a otra persona leyendo también puede tener beneficios para la memoria.

La voz ajena

En un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Perugia, en Italia, un grupo de estudiantes le leyó extractos de novelas a un grupo de personas mayores con demencia a lo largo de 60 sesiones.

Los participantes se desempeñaron mejor en pruebas de memoria después de las sesiones, posiblemente porque las historias los conectaron con sus propios recuerdos, estimularon su imaginación y los ayudaron a ordenar experiencias pasadas en secuencias.

 

Parece ser que escuchar activamente una historia conduce a una forma más intensa y profunda de procesar la información“, concluyen los investigadores.

Leer en voz alta puede también hacer que ciertos problemas de memoria sean más obvios, y puede ayudar a detectarlos más temprano.

En un estudio, se vio que gente con alzheimer temprano tendía a cometer cierto tipo de errores con más frecuencia al leer en voz alta.