La desesperación de Barbosa

El candidato de Morena a la gubernatura de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, ha comenzado a sacar su verdadera personalidad. No le bastó el impulso que le dio su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, el pasado fin de semana. Hoy, en una entrevista con el conductor de noticias de Imagen Televisión, Juan Carlos Valerio, estalló en cólera, dejando entrever su intolerancia ante la crítica. Precisamente, de eso que tanto se queja del ex gobernador Moreno Valle, actuó de la misma manera. Lo preocupante, es que la paranoia del complot la hizo notar. ¿Será que no les bastó con colgarse de la imagen de quien será el próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y, por ello, tienen que recurrir a la trillada versión del fraude?

Lo que sí es una realidad es que la candidata Martha Erika Alonso, hizo un cierre sin la presencia de “padrinos mágicos”. Y todos los candidatos de Morena tuvieron que recurrir a su Tatiasca. Se les olvida que una elección presidencial mata cualquier gubernatura, alcaldía o diputación local. Moreno Valle se reunió con AMLO Esta versión, con cada día que pasa y se acerca la elección, toma más fuerza. Sigue llamando poderosamente la atención que, durante su última visita a Puebla, el tabasqueño no lo tocara ni con el pétalo de una declaración. De ser su villano favorito, pasó a ser simplemente olvidado. En política no existen las casualidades, mucho menos, tan cerca del 1 de julio. Dicen, los que saben, que su madrina, Elba Esther Gordillo, fue la interlocutora que permitió el encuentro entre ambos. Si esta versión fuera cierta, explicaría el nerviosismo que existe en el búnker de Barbosa.

Debate por la capital

De manera precipitada, y de último momento, el IEE le cumplió su caprichito a Memito Deloya. Así en diminutivo, como su escaso conocimiento ante el electorado, y su porcentaje de votación, que no llegará a dos decenas. Así será recordado, como Pablito Fernández del Campo, cuando perdió todo como presidente del PRI estatal. Memito, el fardo que hundió el umbral de votos de su partido, colocándolo en el cuarto lugar, con menos de 100 mil votos.

Vaya, ni Agüera, que en un mes completo dejó de hacer campaña.

Tal parece que sus tenis rojos es lo único brillante que tiene.

Al tiempo

Germán Sierra enloquece Siguiendo con candidatos fallidos a la alcaldía, no podemos soslayar al primer priista que entregó la capital al Partido Acción Nacional, nos referimos al insoportable Germán Sierra Sánchez. Nieto de un fundador del PRI, este junior, venido a más, se creyó con las posibilidades de ganar la alcaldía, allá por el año 1995, cuando en la entidad gobernaba el todopoderoso, Manuel Bartlett Díaz.

Sobra decir que eran los tiempos del partido hegemónico, de los fraudes electorales y de todas esas lindezas que marcaron la vida “democrática” del Siglo XX. Aun así, este genuflexo personaje, fue derrotado de manera bochornosa por el entonces panista, Gabriel Hinojosa Rivero. El tiempo pasó, y con la candidatura de Melquiades Morales Flores a la gubernatura de Puebla, la suerte le sonrió y el oriundo de Esperanza, lo hizo candidato al Senado de la República. Obviamente, Melquiades tuvo que echar mano de toda su experiencia para hacerlo ganar. Ya como gobernador y en las vísperas de elegir a su sucesor, Melquiades tenía dos jugadores en la baraja, Rafael Moreno Valle y el multicitado Germán Sierra. Una vez más era derrotado, Mario Marín Torres les ganaba la candidatura. Vaya que hay que ser malagradecido, para hoy despotricar en contra de quien le dio cobijo, pese a su pésimo perfil y calidad como político. Así son las cosas de la vida en la política, de quienes no saben ganarse nada por mérito propio. Así la triste carrera de Germán Sierra Sánchez, si don Rodolfo Sánchez Taboada viviera, se moriría nuevamente al ver el desempeño de su pusilánime descendencia.

¡Ay Germán!, tan lejos de la realidad como siempre.