En entrevista, Leal Pérez cuenta los estragos físicos y psicológicos que dejó el Covid en su vida

Jesús Lemus

El Covid-19 no sólo genera estragos físicos, sino también psicológicos en sobrevivientes que, tras salir de un hospital, se llevan la noticia de que su madre también se contagió, pero lamentablemente no sobrevivió a este enemigo invisible que lleva más de 10 mil muertes en Puebla.

Alfredo Leal Pérez es trabajador del IMSS y se contagió hace 9 meses del virus y consideró que es un sobreviviente gracias a su mama, quien hizo un “trato con Dios”, pues a pesar de contagiarse de Covid-19, entregó su vida con “el de arriba” para que él siguiera adelante con la suya.

Señaló que 15 días estuvo internado en el Hospital del IMSS en Metepec, donde sintió como la piel se le quemaba por la temperatura constante que sufrió y las dificultades para respirar, sin embargo, nunca le dijeron que su mamá también se hospitalizó en La Margarita, donde estuvo intubada por los mismos días peleando en contra del virus, hasta que murió.

Indicó que, por testimonio de sus familiares, se enteró que en cada reporte que daban de su mamá, ellos pedían a los enfermeros o médicos que le hablaran al oído para decirle que él se estaba recuperando, “que por favor ella no dejara de luchar”, sin embargo, el virus fue más letal y ganó la batalla a Delfina Pérez el pasado 19 de junio de 2020.

Mencionó que no sólo lucha con el dolor psicológico de la pérdida de su madre, sino con la discriminación de sus compañeros del mismo IMSS, pues después de 30 días de incapacidad regresó a trabajar a las bodegas de diversos hospitales donde nadie lo quería saludar, pese a ello no renunciará con su compromiso con la población que sigue enferma.