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Un niño argentino con autismo logró la atención de Francisco y de los miles de asistentes
Huffignton Post
¿Cuál es esa anécdota infantil que tus papás siempre cuentan de ti porque los llena de tanta diversión, pero que también es un episodio familiar de “trágame tierra”? Sí, ese momento en que simplemente fuiste niño o niña y, evidentemente, no medías las consecuencias de tus actos. Simplemente fueron “cosas de niños”. Fuiste libre. Para este niño, Wenzel Eluney, este miércoles fue su día de libertad en uno de los sitios más importantes del mundo. Wenzel Eluney es un niño argentino con autismo. Junto a su familia, acudió a la audiencia general del papa Francisco en el Aula Pablo VI en el Vaticano. Estaban sentados en las primeras filas, pero en un descuido de su madre —o con más fuerza que voluntad— se escapó de sus brazos. Subió las escaleras que separaban a los fieles del pontífice. Caminó libremente, se acercó a un imperturbable guardia suizo al que tiró de su mano enguantada, paseó y corrió un rato más; hasta su hermana se le unió. Luego se acercó al papa y este le pidió Un niño argentino con autismo logró la atención de Francisco y de los miles de asistentes que le diese un beso.
“Este niño no puede hablar, es mudo, pero sabe comunicar”, contó Francisco a los miles de asistentes. “Sabe cómo expresarse. Más que eso: es libre. Es indisciplinadamente libre”, comentó el pontífice a los fieles. Pero es libre y esto me ha hecho pensar ¿soy yo libre? ¿Soy yo libre ante Dios? Ante Dios, todos tendríamos que tener la libertad de un niño delante de su padre. Este niño nos ha predicado hoy y pidamos la gracia (para que este niño) pueda hablar. Papa Francisco Otro episodio similar ocurrió en octubre de 2013 durante la celebración de la Fiesta de la Familia en la Plaza de San Pedro: un niño colombiano subió a la zona papal y abrazó a Francisco mientras este leía su discurso y después se sentó en el trono del pontífice.










