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Cada vez son más las voces que piden se regule el acceso a los sitios históricos
Infobae
Miles de personas viajan cada equinoccio de primavera a famosos sitios arqueológicos de México como Chichén Itzá o Teotihuacán para “cargar energía”, pero su visita pone en riesgo al patrimonio, por lo que cada vez son más las voces que piden una regulación para el acceso a esos sitios históricos, para su protección.
Aunque en el país existen 191 zonas arqueológicas y una zona paleontológica (Rincón Colorado, en Coahuila), son Teotihuacán (Estado de México), Chichén Itzá y Dzibilchaltún (Yucatán), Cholula (Puebla), Cuicuilco y Templo Mayor (Ciudad de México), El Cerrito (Querétaro), San Gervasio y Tulum (Quintana Roo), Tula (Hidalgo) y El Tajín (Veracruz) las que reciben un mayor flujo de turistas.
Tan sólo en Teotihuacán cada año son aproximadamente 60 mil personas que visitan la zona arqueológica, mientras que en Chichén Itzá son alrededor de 14 mil personas, durante el equinoccio.
Algunas medidas se han tomado ya para proteger el patrimonio histórico de México. Por ejemplo, en la Pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá, desde hace una década los visitantes no pueden subir a la edificación.
Sin embargo, en Teotihuacán miles de personas pueden subir a las pirámides del Sol y la Luna, con el desgaste que implica para la construcción. De hecho, hace diez años la gente podía pasar hasta cuatro horas en una fila para llegar hasta lo alto de alguna de sus pirámides.
En una entrevista que Rogelio Rivero, director de la zona arqueológica de Teotihuacán, ofreció a El Universal, comentó que su objetivo “es que el propio visitante nos ayude a conservar el patrimonio y que sea el mismo visitante quien procure no subir si no es necesario”.
Para Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor, los sitios deben ser protegidos “a toda costa”. El funcionario explicó que una manera de hacerlo es no realizar conciertos, espectáculos de luz o ventas de comida ahí, pues no fueron concebidos para ese fin.
Regular el acceso gradual de visitantes en los días de equinoccio, acotar recorridos en zonas vulnerables e impedir el ascenso a las pirámides por áreas diferentes a las escalinatas son otras acciones que servirían para proteger los espacios, indicó López Luján.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) implementa un operativo de seguridad en las zonas arqueológicas. La idea es que haya una “visita ordenada a las zonas, y sensibilizar al público sobre la importancia y corresponsabilidad social de conservar el patrimonio de la nación.”







