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Eduardo Sánchez
Los perfiles para candidatos a la gubernatura del estado de Puebla han tomado más fuerza durante los últimos días; en cuanto al Partido Revolucionario Institucional (PRI), son tres los aspirantes más fuertes, uno de ellos ha estado ligado al narcotráfico en más de una ocasión y el resto mantiene un perfil manchado de corrupción y falta de transparencia.
LORENZO RIVERA SOSA
El ex diputado federal, Lorenzo Rivera Sosa, es uno de los políticos que buscarán ganar la candidatura del PRI para el próximo proceso de elección de gobernador del estado. En los pasados comicios ya había buscado repetir por una curul federal por el municipio de Zacatlán pero no logró su cometido; aunque ha señalado que esto le ha quitado fuerza dentro del partido, ya que en el mes de diciembre dio a conocer que buscaría dirigir al PRI estatal, tras la salida de Javier Casique. En febrero de 2018, Lorenzo Rivera solicitó licencia para ausentarse de sus funciones como legislador y fue nombrado delegado de la Secretaría de Desarrollo Social, desde la cual fue señalado por usarla a su conveniencia. Mediante denuncias anónimas, se reveló que, durante el periodo de campañas, personal de la Sedesol acudía a instancias infantiles para levantar encuestas, todas ellas de carácter político y con referencia a la elección de presidente. Aunado a esto, declaraciones anónimas a esta casa editorial revelaron que casos de corrupción dentro de las estancias operadas por la dependencia continuaron durante los casi once meses que el priista estuvo al frente de la institución. Entre éstas se encuentra el registro de niños que no existen, únicamente para que titulares de las estancias pudieran recibir el apoyo federal de 950 pesos por cada niño. En este ámbito, son cerca de 17 mil niños adscritos al programa Estancias Infantiles y que la Sedesol se encargaba de auditar. Rivera también fue delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) a principios del sexenio de Enrique Peña Nieto; de igual manera fue señalado de dar preferencia en gestiones de obra pública al mejor postor.
ALBERTO JIMÉNEZ MERINO
Este personaje emana del grupo político de Mario Marín Torres, ha sido diputado federal, secretario de Desarrollo Rural en el gobierno marinista (2005-2011) y recientemente delegado de la Secretaría de Ganadería, Agricultura, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua). En esta última, sólo estuvo al frente durante un mes y medio, pues tras la muerte de Martha Erika Alonso anunció su interés por buscar la candidatura al Gobierno del Estado. Jiménez estaría respaldado por Marín, aunque diferentes medios han señalado que la nueva apuesta del ex gobernador se encuentra en el empresario aeronáutico Ricardo Urzúa Rivera. En 2008, mientras era titular de la Secretaría de Desarrollo Rural (puesto que también ocupó durante la administración de Melquiades Morales), apoyó al empresario Ismael Coronel Sicarios, en un proyecto para la crianza de búfalos de agua. Este fue detenido en el estado de Veracruz al ser ligado con el narcotráfico: autoridades comprobaron que era uno de los principales lavadores de dinero proveniente de este delito y estaba vinculado con el Cártel de los Beltrán Leyva. Pero no fue el único acercamiento que tuvo con este universo, pues en 2015 fue ligado con Naim Libien Kaui, padre del vicepresidente del periódico Uno más Uno, Naim Libien Tella, quien fue señalado por autoridades estadounidenses de impulsar las actividades de tráfico de droga de Los Cuinis. El funcionario buscaba que Libien Kaui financiara su campaña hacia la gubernatura. Después de esto, en 2016 usó recursos de la Secretaría de Desarrollo para promocionarse en una precampaña hacia la minigubernatura del estado, desviando recursos para campesinos, finalmente fue desplazado por Blanca Alcalá.
ENRIQUE DOGER
Por otro lado, al igual que Luis Miguel Barbosa, Enrique Doger Guerrero ha levantado la mano para volver a participar en los comicios del próximo 2 de junio, tras su derrota ante Martha Erika Alonso el año pasado. Durante seis años fungió como rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; fue alcalde del municipio de Puebla, diputado local y federal, así como delegado del IMSS en el estado. El año pasado, Exclusivas Puebla dio a conocer que, tras realizar su declaración 3de3 ante el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), omitió información sobre su fortuna amasada durante su carrera política. Entre éstas se encuentra la omisión de más de 30 inmuebles a nombre de diferentes personajes allegados al priista que fungen como prestanombres y que, en al menos la mitad, posee un poder especial para pleitos y cobranzas que ejerce únicamente. Aunado a esto, mantiene lazos con José Aristeo Reyes, este personaje es un empresario constructor ligado fuertemente, y por varios años, a diferentes gobiernos priistas con los que ha conseguido contratos de obra pública. En su momento, consiguió licitaciones durante el mandato de Mario Marín Torres, así como de Blanca Alcalá. En 2016, la candidatura para el proceso de 2018 se disputaba entre varios priistas, incluyendo al ahora gobernador interino, Guillermo Pacheco Pulido, quien fue desplazado por Doger.








