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Luz Ma Dollero – @equilibriumbyluzma
Hay experiencias gastronómicas que se quedan grabadas por siempre y cualquier descripción se queda corta porque es mucho más que los sabores, aromas, el servicio, el ambiente, la decoración y un paisaje que te obliga a detenerte…
Mi visita a Animalón, en Baja California, con una detenerte mis personas favoritas, fue justamente así. Una experiencia maravillosa de principio a fin. El servicio, espectacular; la comida, deliciosa, y la cantidad perfecta de sorpresas inesperadas que aparecen y que, por supuesto, no les voy a contar. Parte de la magia está en descubrirlo cuando estás ahí; no quisiera arruinarles la experiencia.
Animalón tiene una estrella Michelin, y no pude evitar pensar en todo lo que implica llegar a conseguirlo. Detrás de ese reconocimiento hay talento, disciplina, creatividad, constancia, liderazgo y una enorme atención a los detalles… no solo de los chefs Javier Plascencia Óscar Torres, sino de todo un equipo comprometido y apasionado que hace de lo ordinario algo extraordinario.
Y cuando estás ahí, notas la diferencia.
Eso me llevó a pensar en algo que va mucho más allá de la gastronomía.
¿No nos pasa algo parecido a las personas?
Todos somos únicos e irrepetibles. Cada uno tiene una historia, talentos, sueños, heridas, aprendizajes y una manera particular de mirar el mundo. Pero también tenemos la posibilidad de trabajar en nosotros mismos, desarrollar nuestro potencial y construir nuestra propia versión de excelencia.
Quizá nuestra “estrella Michelin” no sea un premio, un puesto, una cuenta bancaria o un reconocimiento público.
Quizá es convertirnos en la persona que queremos ser.
Y entonces me surgieron algunas preguntas:
¿Cuál es tu estrella Michelin?
¿Ya la conseguiste?
¿Estás trabajando para conseguirla?
¿Estás en el camino?
¿O nunca te has detenido a preguntarte cuál es?
No todos queremos lo mismo. Y eso también está bien. Pero todos podemos preguntarnos qué significa para nosotros alcanzar una estrella y hacer las cosas con excelencia, vivir de acuerdo con nuestros valores y sentir orgullo de la persona en la que nos estamos convirtiendo.
Y hay algo importante: alcanzar una estrella no significa que el trabajo terminó. También hay que sostenerla e, incluso, ganar otra.
Quizá en la vida suceda exactamente lo mismo.
Después de una gran mesa, la experiencia en Animalón terminó con uno de esos atardeceres que parecen diseñados para quedarse en la memoria. El cielo cambió de color y, por unos minutos, todo lo demás pareció detenerse.
Fue, literalmente, cerrar con broche de oro.
Si planeas ir a Valle de Guadalupe y disfrutas descubrir lugares donde la gastronomía se convierte en experiencia, Animalón es una recomendación que sí les hago.
Porque un gran restaurante no solo está en lo que llega a la mesa. También está en el lugar donde sucede, en lo que te hace sentir y en el momento exacto en que decides levantar la mirada y descubres que no puedes dejar de sonreír.
Y quizá con nosotros sucede lo mismo.
Quizá todos tenemos una estrella que alcanzar. No porque nos falte algo, sino porque siempre existe una versión de nosotros que todavía podemos descubrir.
¿Cuál es tu estrella y qué estás dispuesto a hacer para alcanzarla?

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