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Exclusivas Puebla
Tras completar un viaje histórico alrededor de la Luna, la tripulación de la misión Artemis II de la NASA se prepara para concluir su travesía de diez días con un amerizaje en el océano Pacífico, programado para este viernes por la noche.
La fase final de la misión iniciará cuando la cápsula Orión se separe de su módulo de servicio para iniciar el reingreso a la atmósfera terrestre. Durante este proceso, la nave alcanzará velocidades de hasta 40.233 kilómetros por hora, convirtiéndose en una bola de fuego por efecto de la fricción atmosférica.
Los especialistas consideran esta etapa como la más peligrosa de la expedición, principalmente por las incertidumbres relacionadas con la integridad del escudo térmico. Una vez iniciado el descenso, no existe sistema de escape ni plan de contingencia alternativo para la tripulación.

El dilema del escudo térmico y los antecedentes de Artemis I
La principal preocupación técnica se centra en el material Avcoat, utilizado en el escudo térmico. Durante la misión no tripulada Artemis I en 2022, este material presentó desprendimientos inesperados. Aunque la cápsula logró sobrevivir al reingreso, el análisis posterior reveló cráteres y pérdida de material que no habían sido previstos en los modelos iniciales, lo que llevó a una investigación exhaustiva de dos años por parte de la NASA.
Para Artemis II, la agencia decidió mantener el escudo térmico original ya instalado en la cápsula Orión, fabricado con la misma formulación. Reemplazarlo habría implicado un retraso significativo en el cronograma de la misión.
Según reportes de The New York Times (NYT), la tripulación es plenamente consciente de los riesgos y ha participado activamente en el proceso de construcción de la nave.
“De hecho, hemos estado allí en cada paso del proceso de construcción de la nave espacial”, señaló Reid Wiseman, comandante de la misión, en declaraciones de septiembre de 2025.
A pesar de la confianza expresada por los astronautas, algunos expertos han manifestado preocupación por la falta de un modelo físico completo que explique el comportamiento y propagación de las grietas en el material Avcoat bajo condiciones extremas.
Charlie Camarda, exastronauta y especialista en sistemas de protección térmica, ha señalado según el NYT:
“NASA definitivamente no tiene los datos para demostrar que es seguro. Me di cuenta de que estaban usando el mismo pensamiento defectuoso y herramientas de análisis crudas, similares a Columbia, similares a Challenger”.

Medidas de mitigación y posición de la NASA
Para reducir los riesgos, los ingenieros de la NASA diseñaron una trayectoria de reingreso más corta y pronunciada, que disminuye el tiempo de exposición de la estructura a temperaturas superiores a los 2.500 grados centígrados.
La agencia afirma que los amplios márgenes de seguridad establecidos, junto con simulaciones realizadas bajo escenarios conservadores de pérdida de material, garantizan la protección de la cabina y sus ocupantes. La estructura interna de fibra de carbono y titanio es considerada suficiente para mantener la integridad de la cápsula.
“El análisis exhaustivo y las pruebas del material del escudo térmico nos permitieron sentirnos cómodos de que podemos llevar a cabo esta misión con mucho margen de sobra”, declaró Jared Isaacman, administrador de la NASA.
Expertos independientes que participaron en las revisiones técnicas han coincidido en que la agencia ha realizado un trabajo detallado para mitigar los riesgos, manteniendo siempre presentes las lecciones aprendidas de misiones anteriores.
“Lo que les diré es que cada vez que hablaba con alguien, tenían a Columbia en el frente de su mente”, indicó Danny Olivas, exastronauta y experto en materiales.

Protocolo de amerizaje y operaciones de recuperación
El amerizaje está previsto frente a las costas de San Diego, California, en una amplia zona de exclusión marítima establecida por seguridad, debido a la caída de restos de la nave.
La NASA ha solicitado a la población evitar el área, ya que diversos componentes, incluyendo paracaídas y partes del módulo de servicio, descenderán al océano.
El dispositivo de recuperación cuenta con aeronaves C-17, helicópteros de la Marina y apoyo de la base de Pearl Harbor.
“Estamos trabajando en conjunto con el Departamento de Guerra para recuperar la cápsula y es una zona de exclusión bastante grande. Así que advertiría a la gente, por favor, que eviten el área. Hay un montón de restos que caen”, explicó Jeff Radigan, director líder de vuelo para Artemis II.
Tras el amerizaje, los equipos de rescate esperarán entre 30 y 45 minutos antes de aproximarse a la cápsula para permitir que cualquier riesgo químico o físico se disipe. Posteriormente, los astronautas recibirán evaluación médica antes de reunirse con sus familias.











