Durante la pandemia de COVID-19, el gobierno de México echó a andar la estrategia Aprende en Casa, que a la fecha ha quedado rezagada a una herramienta de apoyo para menos del 50% de los alumnos

“No fue el recurso mejor aprovechado, pero la verdad es que no me parece costoso, me parece que debieron hecho algo con una inversión mayor, esperando mejores resultados”, David Calderón, director de Mexicanos Primero.

Desde cuatro dependencias del gobierno se destinaron los recursos para la producción de Aprende en Casa II 

  • IMER: 70 contratos por 3 millones 648,125 pesos
  • SPR: 35 contratos por 5 millones 594,243 pesos
  • ONCE: 2 contratos por 9 millones 13,893 pesos
  • SEP: 1 contrato 96 millones 982,759 pesos

Expansión Política 

La pequeña Vale inició en agosto de 2020 el quinto de primaria. El 17 de diciembre presenció su clase de matemáticas a distancia sobre los triángulos. A los 15 minutos, la pequeña de 10 años ya había perdido el hilo tras escuchar varias veces las palabras vértices o línea perpendicular, sin que hubiera alguien que le ayudara a resolver sus dudas. El capítulo “Un triángulo de altura” finalizó y la tercera hija de una familia de siete integrantes, tuvo que enviar su tarea con el apoyo de padres y hermanos.

Su caso muestra parte de lo que ha sucedido con el programa Aprende en Casa II, una estrategia del gobierno federal para seguir con el proceso educativo de los 32.9 millones inscritos en el ciclo escolar 2020-2021, que ha costado al menos 115.2 millones en producción y edición, de acuerdo con la revisión de un centenar de contratos disponibles en la Plataforma Nacional de Transparencia, en contraste con la cantidad de documentos que muestran el gasto no hay estudios oficiales que muestren estadísticas, avances o beneficios de Aprende en Casa en los alumnos.

Sobre los efectos del programa en los alumnos, destacan los resultados de la encuesta Educar en Contingencia, realizada por investigadores de la Universidad Iberoamericana, en la que se muestra que sólo el 44.2% de estudiantes de primaria entre 4to y 6to mencionó Aprende en Casa como un recurso utilizado por sus profesores, 55.3% en secundaria y sólo el 15.6% de media superior.

Adicionalmente, la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revela que 26.6% de los niños, niñas y jóvenes que no se inscribieron en el actual ciclo escolar considera que las clases a distancia son poco funcionales para el aprendizaje.

Luz María Moreno, coordinadora de la Licenciatura en Pedagogía de la Universidad Iberoamericana, señala que Aprende en Casa II es un modelo educativo unidireccional de transmisión de contenidos y no de construcción de aprendizajes, método que se hace por medio de la relación entre los actores educativos: familias, docentes y estudiantes.

“El problema es que no acaba el sistema educativo de creer en sus docentes, seguimos con esta metodología de centralizar la enseñanza por encima del aprendizaje, porque el aprendizaje, desde la perspectiva pedagógica, se construye y eso no pasa en Aprende en Casa”, dice.

En ese sentido, el gasto del gobierno federal para enfrentar el cierre de las escuelas derivado de la epidemia de COVID-19, parece que no ha sido suficientemente útil para los alumnos que llevan un año fuera de las aulas, al menos así lo consideran los especialistas.

Millones para aprender en casa

El costo observable en los contratos públicos se deriva de la realización de cápsulas, su investigación, edición y producción, así como la prestación de servicios profesionales para participar en el proyecto. Por ejemplo, para el contrato P-120-2020 con el concepto “Servicio de Investigación y Desarrollo de contenidos para la producción de cápsulas educativas “B”. Regreso a clases Aprende en Casa II”, se destinaron 105,842.52 pesos.

De los 108 contratos revisados por Expansión Política y disponibles al 15 de marzo, el de más costo es el que destinó la Secretaría de Educación Pública (SEP) a la empresa Manatie Prod., S.A. de C. V en participación conjunta con Dream Productions, S.A. de C.V. por 96 millones 982,759 pesos. El monto otorgado corresponde al mayor ingreso que ha recibido la productora en 21 contratos desde 2006.

Desde cuatro dependencias del gobierno se destinaron los recursos para la producción de Aprende en Casa II, los cuales equivaldrían a 3.5 pesos por estudiante. Estas son el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR) Federación, canal ONCE y la SEP.

Para el director de Mexicanos Primero, David Calderón, no ha sido “cara” la inversión en términos de producción de material audio visual, sino que más bien lo que se cuestiona es el tipo de contenido que se realizó con ese dinero.

“Creo que una inversión mayor hubiera hecho una diferencia notable en cuanto a la calidad en esta hechura que tuviera muchísimos más elementos de interactividad, que los elementos visuales fueran mucho más adecuados a lo que se estaba exponiendo y que fuera menos la filmación de la clase frontal en donde los profesores están exponiendo, en lugar de piezas más activas, pequeños clips”, comenta.

De acuerdo con el especialista en temas educativos, la crítica principal es que se hizo esa inversión y hubo “inversión cero” en apoyar a los maestros para el material que generaron para sus alumnos y además se les dejó que ellos pagaran los datos de celular que gastaron de sus propios aparatos personales.

Paola Garnica, maestra de 5to grado en una escuela de la Ciudad de México, platica que ella empezó trabajando de la mano con la estrategia de la SEP respecto a la organización de los programas, pero de pronto había desfases con Aprende en Casa.

La docente explica que cuando estaba viendo perímetro y área, lo pasaron en una clase y ya no se volvió a repetir, lo que a diferencia del aula, cuando se identifican debilidades en el estudiante, se vuelve a explicar o dejar tareas si es necesario. “En Aprende en Casa, ahí está el contenido, se dejaba y vámonos al siguiente”, cuenta.

En el caso de la maestra Garnica, ella optó por usar el Aprende en Casa como una herramienta de apoyo, solamente.

“Es enriquecedor, les he dicho a mis alumnos véanlo, (…) las actividades son enriquecedoras, es una buena estrategia, pero no para dejarlos viendo Aprende en Casa nada más. Necesitan acompañamiento docente, necesitan complementación de contenidos por parte de docentes, pero es una buena herramienta de apoyo”, afirma.

Diego Juárez, del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE), señala que no todo es negativo y que hubiera sido peor no tener nada, como pasó en otros países como Bolivia, donde no se desarrolló una estrategia y solo los estudiantes de escuelas privadas pudieron acceder a la educación .

“Hay que valorarlo. Podría no haber habido o que la única respuesta haya sido internet que es más excluyente. Tiene limitaciones como que es un solo programa para todos y no toma en cuenta las particularidades, pero así es el Sistema Educativo Nacional”, apunta con resignación.