El Financiero

 

Las elecciones presidenciales de EUA están a la vuelta de la esquina, es por eso que es importante valorar si a México le conviene que gane Joe Biden o Donald Trump.

De acuerdo a la opinión de la internacionalista Lucy Bravo, se deben tomar en cuenta tres grandes temas: migración, seguridad y economía.

Por una parte, el discurso antimigrantes por parte de Trump ha funcionado para mantener una base de simpatizantes fija junto a la construcción del muro fronterizo, los calificativos negativos para referirse a mexicanos entre otras acciones.

Por otro lado, se sabe que hubo al menos 1.3 millones de deportaciones de migrantes sin antecedentes durante los primeros tres años de la administración de Barack Obama, las cuales fueron avaladas por el demócrata Joe Biden que en ese entonces era vicepresidente de EUA.

En cuanto a seguridad, la conductora consideró que el manejo de la lucha contra el narcotráfico no cambiaría mucho independientemente del candidato que sea electo, pues, aunque se ha realizado la detención de Genaro García Luna, el Chapo Guzmán y el general Salvador Cienfuegos, durante la administración de Trump, aún hay temas pendientes por parte del republicano.

Los demócratas no se van limpios en este tema pues aún se mantiene la polémica derivada del operativo ‘Rápido y Furioso’ organizado durante la administración de Barack Obama en la que miles de armas entraron a territorio mexicano que terminaron en manos del crimen organizado.

En temas económicos es necesario destacar que los mercados internacionales están en busca de certidumbre y sensatez ante la crisis económica mundial que se vive en el mundo debido al brote de Covid-19.

Esto podría poner en riesgo la campaña de Trump debido a las guerras arancelarias que ha desatado con varias naciones, así como una serie de tuits que han repercutido en las bolsas internacionales.

Por su parte, Biden ha anunciado que no modificará ningún aspecto del T-MEC, por lo que convendría a México que dicho acuerdo permaneciera sin modificaciones y a la vez muchos expertos coinciden en que una presidencia demócrata para EUA, sería lo mejor para los mercados durante los próximos cuatro años.

 

A sólo 6 días de las elecciones

 

Donald Trump está tratando de cumplir una serie de promesas comerciales para proteger distritos electorales clave en estados indecisos, con el propósito de apuntalar el apoyo a su campaña y a los republicanos vulnerables del Senado.

Este viernes, México comienza a emitir permisos de preaprobación a algunas exportaciones de acero para asegurarse de que no sólo se desvíen de China. La medida se negoció con Estados Unidos para evitar los aranceles que EU impuso a la nación el año pasado por motivos de seguridad nacional, y parece estar dirigida a estados que son los principales productores, incluidos Pensilvania y Carolina del Norte.

Esta semana, el enviado comercial de Trump también pidió que la Comisión de Comercio Internacional de EU investigue si los arándanos mexicanos han perjudicado a los agricultores estadounidenses y que mantenga conversaciones para abordar las preocupaciones sobre las fresas del sur de la frontera. Las iniciativas parecen estar dirigidas a ganarse a los productores en Georgia, Michigan y Florida, y son posteriores a años de solicitudes de protección por parte de los senadores republicanos Marco Rubio y Rick Scott.

Las medidas siguen a los aranceles sobre el aluminio canadiense y se producen a pesar de que un nuevo acuerdo comercial de América del Norte entró en vigor en julio, donde se descartó una demanda estadounidense de aranceles agrícolas estacionales.

Trump también redujo el límite permitido de acero importado de Brasil y extendió la ayuda a los criadores de langosta de Maine, que se vieron afectados por su guerra comercial con China, una solicitud de larga data de la senadora Susan Collins. El asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, destacó la semana pasada las medidas para ayudar a la industria maderera de Minnesota.

“Las acciones proteccionistas de un titular en una campaña de reelección no son nuevas, pero la falta de un análisis real sobre si estas acciones ayudan o perjudican el interés nacional es asombrosa”, dijo Rufus Yerxa, presidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior en Washington y representante comercial adjunto de Estados Unidos durante la presidencia de George H.W. Bush. “Mientras compre votos en los estados disputados, lo seguirán haciendo”.

La oficina de prensa del representante comercial de EU, Robert Lighthizer, no respondió a una solicitud de comentarios.

La llamada investigación de salvaguardia global de la Sección 201 de Estados Unidos sobre los arándanos mexicanos, que otorga al presidente autoridad para imponer restricciones comerciales, llevará tiempo. Cualquier acción sobre las frutas o fresas probablemente se produciría después de las elecciones, y las empresas mexicanas son cautelosas.

La cámara nacional de agricultura de México ha pedido al Gobierno de López Obrador que analice los aranceles recíprocos sobre las exportaciones estadounidenses, como el maíz o el jarabe de maíz, si México se ve afectado por los aranceles, dijo Juan Cortina, uno de los vicepresidentes de la organización.

La medida también introduce incertidumbre para los productores mexicanos después de que los negociadores de la nación persuadieron a Estados Unidos de que desistiera de su demanda de aranceles sobre las importaciones de México durante los meses de invierno en Estados Unidos, conocidos como aranceles estacionales, para alcanzar el nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC, dijo Cortina.

En una entrevista, Cortina aseveró que esta es una medida electoral, que los productores de Georgia y Florida han estado pidiendo durante años y que inyecta incertidumbre en su sector.

A pesar de la pandemia, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, viajó a Washington a principios de julio para reunirse con Trump, y los dos se comprometieron a profundizar la integración económica. Durante la visita, López Obrador elogió a Trump por tratarlo con respeto y dijo que el líder estadounidense nunca había buscado imponer nada a su administración en México.

Kenneth Smith Ramos, negociador técnico jefe de México para el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá alcanzado en 2018 y socio de la consultora AGON, señala que las acciones sobre los productos mexicanos tienen un trasfondo meramente político. A su juicio, Trump está tratando de hacer todo lo posible para convencer a sus bases de que está trabajando para ellos.

El jueves, Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO, dijo que el próximo mes la federación sindical más grande de Estados Unidos presentará las dos primeras quejas conocidas sobre México en virtud del nuevo acuerdo comercial.

 

El peso mexicano

 

Los alcistas del peso mexicano tienen poco que perder, sin importar quién gane las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre.

Si Joe Biden gana, como sugieren encuestas recientes, el peso podría recibir un impulso del riesgo cada vez menor de la retórica antimexicana de la Casa Blanca. Incluso si Donald Trump gana, se espera que las tasas de interés en la segunda economía más grande de América Latina se mantengan elevadas, anclando el peso.

“Independientemente del resultado esperaríamos que se mantenga estable la moneda después de las elecciones y si ganara Biden, podríamos ver un rally más fuerte”, señaló Claudia Ceja, estratega de BBVA en Ciudad de México. “Si Biden gana, podríamos ver una fuerte recuperación”.

Ceja pronostica que la moneda se fortalecerá casi 10 por ciento a 20.8 unidades por dólar para fin de año, aunque dice que es demasiado pronto para suponer sobre el ganador de las elecciones de noviembre. Brendan McKenna, estratega de Wells Fargo en Nueva York, pronostica que el peso cerrará el año en 21.5 unidades por dólar.

Hay ciertas advertencias. Pase lo que pase, Trump permanecerá en el cargo hasta al menos el 20 de enero de 2021. Además, ya sembró la idea de posponer la votación. Sin embargo, los operadores no esperaron su inauguración hace cuatro años: el peso perdió una quinta parte de su valor en los tres meses posteriores a noviembre. Además, muchos analistas, incluida Ceja, dicen que Biden será más amigable con el mayor socio comercial de EU.

Entretanto, los inversionistas deben prepararse para una debilidad en agosto, generalmente un mes volátil para las monedas de países en desarrollo, a medida que el volumen disminuye y la volatilidad aumenta. En la última década, el peso mexicano perdió un promedio de 2.3 por ciento frente al dólar en agosto. Cae por sexto día consecutivo esta sesión.

Muchas monedas de mercados emergentes ya están bajo presión por la pandemia y la tensión entre Estados Unidos y China. Sin embargo, en un horizonte de tiempo más largo, las altas tasas mexicanas, en comparación con sus pares, ayudarán a sostener el peso. La tasa de México de 5 por ciento figura entre las más altas del mundo, tanto en términos nominales como reales.

Algunos analistas, incluido Christian Lawrence, estratega de Rabobank, afirman que la volatilidad podría erosionar la demanda de carry y generar debilidad a corto plazo.

“El peso no será tan sensible a las elecciones como antes”, declaró en una entrevista desde Nueva York. “Para mí, es más probable que aumente la volatilidad y eso pesa sobre México”.

El consenso de la encuesta mensual de Banxico a 36 economistas publicada el lunes, indica que el peso cerrará el año en 22.69 por dólar, aproximadamente 0.7 por ciento más fuerte que el nivel 22.86 de ahora. JPMorgan Chase mantuvo su recomendación sobreponderada en pesos, según una nota publicada el lunes.