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Karen Carpinteyro
La noche del pasado jueves Siamés cautivó a sus fans poblanos con un show en el que presentaron sus más grandes éxitos, junto con los temas de su nuevo material discográfico, mismos que emocionaron a los asistentes que se dieron cita en el foro.
Antes de que la banda subiera al escenario, el cantante argentino Justo Spillman emocionó, a guitarra y voz, a todos los que nos dimos cita en el recinto. Su propuesta, una mezcla entre canción de autor, folk, música tradicional y un toque de pop llenó de magia el escenario y durante su presentación logró que la gente aun sin conocer sus letras intentara cantarlas con él y acompañarlo en los coros.
Después de un gran opening, las expectativas sobre el show eran altísimas, se empezaron a oír los gritos de emoción, e incluso al equipo de la banda que estaba preparando los instrumentos y el audio le tocó parte de esa euforia, pues cosa que hacían, cosa que les aplaudían; todo pintaba para ser una noche única llena de energía.
Salió la banda, se acomodó, empezaron los primeros acordes de “No Lullaby” y a partir de ese momento no hubo segundo en que alguien no disfrutara del show. Todo estuvo perfecto, las luces, la energía, el público, el audio, el set list; verdaderamente fue un concierto muy bien pensado y planeado.
Contrario a lo que la mayoría pensaba, por el género de la banda, entre los asistentes podíamos encontrar a gente de todas las edades y estilos; en su mayoría eran adolescentes y jóvenes, pero también nos tocó ver a niños acompañados de sus padres que en todo momento los cuidaban mientras los pequeños, arriba de las sillas para poder ver, no dejaban de brincar y cantar.
Durante “Summer Nights” invitaron a dos de sus fans al escenario, quienes traían una máscara de gato, animal que representa a la banda, y entre una lluvia de papelitos, bailes, abrazos y, claro, complicidad, esta canción marcó un lazo único entre fans y banda que, si ya era fuerte, ahí se volvió invencible.
Hubo momentos acústicos, momentos para seguir bailando, brincar, disfrutar y cantar. El setlist, compuesto por alrededor de 21 canciones no dejó mal sabor de boca, al contrario, los fanáticos salieron más felices que nunca y lo mejor, complacidos de haber podido escuchar a su banda favorita en vivo.
Así terminaba una noche única en Sala Forum, en dónde una vez más se demuestra que la música es para todos, que no importa el género, la nacionalidad o el idioma, porque, cabe resaltar, todas las canciones de la banda son en inglés; al final lo importante es conectar y transmitir esa pasión por el arte.








