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El color de las cebras peatonales ha causado que los poblanos entren en conflicto
Ignacio Badillo
Luego de que el mes pasado la alcaldesa, Claudia Rivera Vivanco, pintara las cebras peatonales con los colores del arcoíris con motivo del mes del orgullo gay, cientos de poblanos mostraron su descontento y desaprobación, mientras que algunos otros expusieron apoyo; esto, pese a que el Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Puebla le exigió a Claudia Rivera quitar “de inmediato” las cebras de colores, bajo el argumento de que “toda normatividad tiene una razón de ser, la señalización vial tiene una finalidad de seguridad a toda la comunidad, tanto conductores como peatones, no son adornos en las calles” Sin embargo, después de la marcha y del mes conmemorativo, la organización Nacer es mi Derecho pintó nuevamente las cebras de color blanco, pues -expusieron- es un tema de movilidad segura para peatones y automovilistas mantener las señaléticas del color original, al tiempo que pidieron no fuera entendido como un tema de homofobia. Ante tal situación, miembros de la comunidad LGBTTTIQ no tardaron en tomar el hecho en sus manos y volver a pintar las cebras con los colores del arcoíris. Fue a través de redes sociales que publicaron las fotografías mientras realizaban la obra, acompañada de mensajes pintados en el piso como “¡Existimos!” y “No nos borrarán”. Además de mostrar poco control en las acciones sobre las señaléticas de la capital, al no intervenir, Claudia Rivera Vivanco deja que los poblanos entren en disputa por un tema que le corresponde al Ayuntamiento resolver.











