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Jóvenes, indígenas y sindicatos protestan en las principales ciudades del país, bajo vigilancia policial y militar
AFP
Cientos de personas se manifiestaron ayer contra el gobierno de Iván Duque en Colombia, que afronta una ola de descontento que suma catorce días de protestas en medio de infructuosas negociaciones con los promotores del llamado paro nacional. Los líderes de la movilización pretenden aumentar la presión a través de la tercera huelga desde el llamado “gran paro nacional” del 21 de noviembre convocado contra el gobierno de derecha que se instaló hace 16 meses. En una jornada que ha transcurrido pacíficamente, jóvenes, indígenas y sindicatos protestan en las principales ciudades del país, bajo vigilancia policial y militar.
En las primeras horas la convocatoria reportaba una tibia adhesión. En la capital, adonde llegaron decenas de guardias indígenas, el comercio y las empresas operaban con normalidad y la presencia callejera distaba considerablemente de la multitud de los dos primeros “paros nacionales”. La víspera, el Comité Nacional del Paro, que reúne a los sectores inconformes, sostuvo la primera reunión exclusiva con delegados gubernamentales en el marco de un diálogo nacional convocado por Duque en respuesta a los reclamos. La negociación terminó sin acuerdo y el jueves esperan reencontrarse nuevamente.
Las manifestaciones se suceden a diario en Bogotá y otras ciudades, y aunque por lo general han sido pacíficas, ya dejan al menos cuatro muertos y 500 heridos entre civiles, militares y policías. En medio de la agitación social que recorre el continente sin una causa común, en Colombia las calles se volcaron contra Duque, que enfrenta el mayor desafío popular que haya encarado un gobierno desde los años setenta. El presidente había pedido suspender las marchas de este miércoles para mitigar los “efectos económicos” de las protestas, que, según él, alcanzan los 285 millones de dólares en pérdidas.










