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El nuevo telescopio espacial NASA, conocido como Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, marca un antes y un después en la exploración del universo. Con un campo de visión 100 veces superior al del Telescopio Hubble, esta herramienta permitirá analizar regiones completas del cosmos con una precisión sin precedentes.
El proyecto, que tomó más de una década en desarrollarse y superó los 4 mil millones de dólares de inversión, será lanzado en septiembre desde Florida a bordo de un cohete de SpaceX.
Un salto tecnológico sin precedentes
El telescopio Roman no solo destaca por su tamaño —más de 12 metros de altura—, sino por su capacidad para generar información masiva. Según los científicos del proyecto, enviará hasta 11 terabytes de datos diarios, lo que significa que en su primer año recopilará más información que la obtenida por el Hubble en toda su historia.
Este nivel de recolección de datos permitirá a los investigadores construir un “nuevo atlas del universo”, en palabras de Jared Isaacman, actual director de la NASA.
En busca de planetas y respuestas invisibles
Uno de los principales objetivos del Roman es detectar decenas de miles de exoplanetas, además de identificar miles de supernovas. Sin embargo, su misión va mucho más allá.
Los científicos esperan que el telescopio aporte información clave sobre dos de los mayores enigmas del universo: la materia oscura y la energía oscura, componentes que representan cerca del 95% del cosmos, pero cuyo origen sigue siendo desconocido.
La responsable científica de la agencia, Nicky Fox, explicó que estos hallazgos podrían redefinir lo que sabemos sobre la estructura y evolución del universo.
El legado de Nancy Grace Roman
El telescopio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, considerada una de las figuras más influyentes en la historia de la astronomía moderna y conocida como la “madre del Hubble”.
Su legado continúa con esta nueva misión, que busca ampliar el conocimiento humano más allá de lo visible.
Una nueva era en la astronomía
A más de 35 años del lanzamiento del Hubble, el telescopio Roman representa la siguiente gran evolución en la observación espacial. Desde una posición a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, escaneará vastas regiones del cielo con una capacidad nunca antes vista.
Los expertos coinciden en que su impacto podría ser tan grande que incluso podría conducir a descubrimientos aún impensados.












