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En un lunes que quedará marcado en los libros de historia, la humanidad ha llegado más lejos que nunca. Los cuatro astronautas de la misión Artemis II se convirtieron oficialmente en los seres humanos que más se han alejado de nuestro planeta, alcanzando una distancia máxima de 406,773 kilómetros. Con este logro, la NASA deja atrás el récord de 400,171 kilómetros establecido hace 56 años por la accidentada misión del Apolo 13.
Los 40 minutos críticos: El silencio de Orión
A pesar del éxito, la misión vivió su momento de mayor tensión a las 22:47 GMT, cuando la cápsula Orión se adentró en la cara oculta de la Luna. Durante 40 minutos, la comunicación por radio y láser con el Centro de Control en Houston quedó totalmente bloqueada por la masa lunar.
Autonomía total: En este lapso, las computadoras de la nave ejecutaron sin supervisión humana desde la Tierra una maniobra clave de encendido de motores para redirigir la trayectoria de regreso.
Soledad profunda: Los astronautas experimentaron el mismo aislamiento que Michael Collins en 1969, “verdaderamente solos” y desconectados de cualquier forma de vida conocida.
El silencio se rompió cuando la especialista de misión, Christina Koch, hizo contacto tras la reaparición de la nave: “Houston, Integrity, comprobación de comunicaciones. Es maravilloso volver a tener noticias de la Tierra”.
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Majestuosidad desde la ventana
El comandante Reid Wiseman describió la escena desde la cápsula como algo “majestuoso”, compartiendo que la Tierra se aprecia como una “pequeña media luna” en la inmensidad del vacío. Durante las siete horas de observación lunar, la tripulación capturó imágenes detalladas del hemisferio oculto, datos que ya están siendo transmitidos a través de la Red de Espacio Profundo de la NASA.
Hacia una comunicación total
Este “apagón” de radio podría ser uno de los últimos en la historia de la exploración lunar. Matt Cosby, director de Tecnología de la estación terrestre Goonhilly en Inglaterra, señaló que para una presencia sostenible en la Luna —meta de los próximos años— será vital contar con redes de satélites (como el programa Moonlight de la Agencia Espacial Europea) que garanticen cobertura las 24 horas, incluso en la cara oculta.
Con el éxito de esta maniobra, la misión Artemis II inicia su fase de retorno, consolidando el camino para el próximo gran paso: el descenso de seres humanos en la superficie lunar.













