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Proceso
En enero pasado 2.1 millones de mexicanos estuvieron desempleados, lo que representa una reducción de 418 mil personas respecto al mismo mes de 2021, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Dicha cantidad representa el 3.7% de la Población Económicamente Activa (PEA), sin embargo, al considerar solamente el agregado urbano de 32 ciudades del país, en donde el mercado de trabajo está más organizado, la desocupación representó una tasa de desocupación de 5%.
Por duración del desempleo, en enero de 2022, 19.4% de las personas desocupadas buscó un empleo por más de 3 meses, 26.9% duró desempleada más de un mes y hasta tres meses, y 46.8% permaneció en la búsqueda de un empleo hasta por un mes.
Por su parte, la población ocupada en la informalidad laboral fue de 30.5 millones de personas y la Tasa de Informalidad Laboral fue de 54.9% de la población ocupada en enero del 2022, lo que implica 0.7 puntos porcentuales menor a la del primer mes de 2021.
La población ocupada en la informalidad laboral considera, sin duplicar, a los que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, así como a aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo.
Así, se incluye -además del componente que labora en micronegocios no registrados o sector informal- a otras modalidades análogas como los ocupados por cuenta propia en la agricultura de subsistencia, así como a trabajadores que laboran sin la protección de la seguridad social y cuyos servicios son utilizados por unidades económicas registradas.
La información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo para enero de 2022 muestra que la población subocupada, medida como aquella que declaró tener necesidad y disponibilidad para trabajar más horas de lo que su ocupación actual les demanda, fue de 5.1 millones de personas, 2.6 millones de personas menos frente a la del mismo mes de 2021.
La tasa correspondiente fue de 9.1% de la población ocupada, porcentaje menor al 14.8% registrado un año antes.
Sobre la población ocupada, en enero de 2022, la población ocupada alcanzó 55.5 millones de personas (96.3% de la PEA), un aumento anual de 3.7 millones, ya que en igual mes de 2021 fue de 51.8 millones.
Del total de ocupados, 37.8 millones de personas (68.1%) operaron como trabajadores subordinados y remunerados ocupando una plaza o puesto de trabajo, 2.7 millones de personas más en su comparación anual.
Además, 12.5 millones (22.6%) trabajaron de manera independiente o por su cuenta sin contratar empleados, un incremento de 579 mil. Por su parte, 2.8 millones (5%) fueron patrones o empleadores, cifra que se elevó en 423 mil.
Finalmente, 2.4 millones de personas (4.3%) se desempeñaron en los negocios o en las parcelas familiares, contribuyendo de manera directa a los procesos productivos, pero sin un acuerdo de remuneración monetaria, 80 mil personas más que en enero de 2021.
La población ocupada por sector de actividad se distribuyó de la siguiente manera: en los servicios se concentraron 23.8 millones de personas (42.8% del total), en el comercio 10.8 millones (19.5%), en la industria manufacturera 9.3 millones (16.8%), en las actividades agropecuarias 6.8 millones (12.2%), en la construcción 4.1 millones (7.5%).
En “otras actividades económicas” (que incluyen la minería, electricidad, agua y suministro de gas) 372 mil personas (0.7%) y 294 mil (0.5%) no especificó su actividad.
Por pandemia, desempleo juvenil llegó a 23.8% en América Latina: OIT
El impacto de la pandemia de covid-19 coloca a la población joven de América Latina y el Caribe en riesgo de convertirse un una generación sin oportunidades laborales o educativas para construirse un mejor futuro, advirtió este jueves la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Los jóvenes, dijo, son uno de los colectivos que padecen con mayor intensidad las consecuencias sociales y económicas de la emergencia sanitaria en la región puesto que no encuentran empleo y muy a menudo deben desempañar actividades informales para tener algún ingreso, así sea mínimo.
Los datos de la OIT dan cuenta de un 23.8% de desocupación en los jóvenes entre 15 y 24 años durante el primer trimestre de 2021, el nivel más alto desde 2006, año en que empezaron esos registros. La cifra representó un aumento de más de tres puntos porcentuales con respecto al nivel previo a la pandemia.
Así, la participación juvenil en el mercado de trabajo alcanzó apenas un 45.6% en ese periodo, lo que implica que entre dos y tres millones de jóvenes estaban sin ocuparse por la inexistencia de oportunidades laborales.
En un mensaje con motivo del Día Internacional de la Juventud, el director para América Latina y el Caribe de la Organización, Vinicius Pinheiro, señaló que será necesario desarrollar estrategias destinadas específicamente a mejorar el empleo juvenil para “desactivar” los profundos efectos de la pandemia y evitar que las secuelas se extiendan por mucho tiempo.
“Esta generación ha experimentado los impactos del covid-19 en muchas áreas: la interrupción de sus programas educativos o de formación y las actividades de puente hacia el mercado de trabajo (aprendizaje y pasantías), la pérdida de empleo y de ingresos, y la perspectiva de enfrentar mayores dificultades para encontrar una ocupación en el futuro”, explicó.
Además, agregó que los jóvenes padecerán estas consecuencias en los próximos años de su vida laboral, corriendo el peligro de convertirse en “una generación del confinamiento”.
Según Pinheiro, “aunque la demanda de empleo comience a ser más favorable debido a un mayor dinamismo económico, las oportunidades de trabajo para los jóvenes continuarán muy restringidas”.
Además, la elevada incidencia de la informalidad entre estos trabajadores, que afectaba a seis de cada diez jóvenes antes de la pandemia, podría incrementarse aún más, advirtió.








