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Isaac Romero
El Viking Stavanger protagonizó una de las grandes sorpresas de la jornada en la Liga de Campeones al empatar 3-3 frente al Bayern Munich. El conjunto noruego llegó a tener una ventaja de dos goles, sufrió la remontada del equipo alemán y encontró el empate en la recta final para conseguir su primer punto en la máxima competición europea de clubes.
El ambiente en el Lyse Arena acompañó una noche histórica para el equipo local, que disputaba su primer partido en casa dentro de la Champions League. Apenas había transcurrido un minuto cuando Gianni Stensness aprovechó un tiro de esquina para adelantar al Viking y desatar la celebración de los aficionados.
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El gol tempranero obligó al Bayern a tomar la iniciativa. El equipo dirigido por Vincent Kompany acumuló oportunidades por medio de Harry Kane, Luis Díaz, Michael Olise y Joshua Kimmich, pero se encontró con una defensa que resistió los ataques y con las intervenciones del guardameta Östbo.
El Viking, por su parte, apostó por proteger su ventaja y buscar espacios al contragolpe. La estrategia dio resultado justo antes del descanso, cuando Christiansen culminó una rápida transición ofensiva para marcar el 2-0. Con ese resultado, los noruegos se acercaban a una victoria que parecía difícil de imaginar antes del encuentro.
Sin embargo, el Bayern reaccionó en la segunda mitad. Una infracción en el área le permitió a los visitantes conseguir un penalti que Harry Kane convirtió para recortar distancias. El delantero inglés volvió a aparecer poco después, esta vez con un remate de cabeza tras un centro de Kimmich, para establecer el 2-2 y devolverle la esperanza al conjunto alemán.

La remontada se completó cuando Konrad Laimer participó en la jugada que terminó con Luis Díaz enviando el balón al fondo de la portería para el 3-2. El Bayern había dado la vuelta al marcador y parecía tener el encuentro bajo control, pero la expulsión de Michael Olise cambió nuevamente el panorama en los minutos finales.
Con superioridad numérica, el Viking adelantó sus líneas y volvió a presionar cerca del área visitante. La insistencia tuvo recompensa cuando Haugen encontró espacio a la espalda de la defensa y conectó un remate de cabeza para firmar el 3-3 definitivo, provocando una nueva explosión de alegría en el estadio.
El empate dejó al Viking con un punto histórico en la Liga de Campeones y confirmó que el conjunto noruego podía competir ante uno de los clubes más reconocidos del futbol europeo. Para el Bayern, en cambio, quedó la sensación de haber dejado escapar una victoria después de remontar una desventaja de dos goles.









