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Seis días después del devastador doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió a Venezuela, las labores de búsqueda y rescate han entrado en una fase crítica. De acuerdo con el último reporte de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, la cifra de fallecidos ha ascendido a 1,943 personas, mientras que el número de heridos supera ya los 10,000.
La ventana de oportunidad para encontrar personas con vida se cierra aceleradamente. Según los protocolos internacionales de la ONU, los esfuerzos de búsqueda y rescate suelen suspenderse entre 5 y 7 días después de una catástrofe si no se logran hallazgos positivos. A pesar de este panorama sombrío, la esperanza se mantuvo vigente esta jornada tras el rescate milagroso de un niño pequeño en Caracas, quien fue extraído con vida de entre los escombros.
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Panorama humanitario y cifras de la tragedia
La magnitud del impacto ha sido devastadora para la infraestructura del país:
Desaparecidos: La ONU mantiene una estimación de cerca de 50,000 personas cuyo paradero sigue siendo desconocido.
Infraestructura: Un estudio preliminar basado en radares de la NASA señala que más de 58,000 edificios sufrieron daños estructurales de diversa gravedad tras los sismos.
Labores de rescate: En el estado de La Guaira, el epicentro de la tragedia, las autoridades han logrado rescatar a 6,461 personas en los seis días transcurridos desde el inicio de la emergencia.
Respuesta internacional y asistencia alimentaria
Ante la magnitud de la crisis, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU ha anunciado una intervención masiva para asistir a unas 500,000 personas que actualmente se encuentran albergadas en refugios temporales.
La agencia ha confirmado una aportación inicial de 50 millones de dólares para financiar la respuesta inmediata, aunque advirtió que la cifra es insuficiente para cubrir la totalidad de las necesidades. Con cerca de 3,000 toneladas de alimentos ya disponibles en el territorio, el PMA catalogó la situación de agua potable, refugio y servicios básicos como “inmediata y crítica”. Mientras tanto, en las zonas afectadas crece el descontento ciudadano, con diversos sectores de la población denunciando negligencia gubernamental en la gestión y distribución de la ayuda ante la catástrofe.











