Guardia Nacional: hora cero

Por: Felipe Flores Núñez

Tras una demora inexplicable ante la relevancia del caso y en medio de una enorme expectativa, este miércoles comenzará el periodo extraordinario en el Senado que servirá para el análisis, discusión y, en su caso, aprobación de las Leyes Secundarias de la Guardia Nacional, lo cual, debido al plazo fijado, debería ocurrir antes del próximo 25 de mayo. Se trata de un momento estelar para la vida nacional porque con el trámite legislativo en curso se dará forma legal al nuevo organismo que se encargará, nada menos, de garantizar la paz y la seguridad en el país. Sobra señalar que junto a la economía, justamente el tema de la seguridad es por ahora el de mayor preocupación ciudadana y, en consecuencia, uno de los retos más significativos que enfrenta el gobierno de la Cuarta Transformación. De ahí la importancia de la pronta resolución del nuevo marco normativo cuya configuración ha sido altamente ajetreada y que incluso ha implicado reformas constitucionales medulares, para permitir la participación de las fuerzas armadas en tareas de se guridad pública.

A la Guardia Nacional se le ha definido como una institución del Estado que participará en la salvaguarda de la libertad, la vida, la integridad y el pleno ejercicio de los derechos de las personas, protegiendo su seguridad y patrimonio, así como los bienes de la Nación, en los casos y bajo las condiciones dispuestas en esta Constitución y en las leyes. En estricto rigor, es una institución híbrida con organización y disciplina militares, pero que estará bajo el mando de la Secretaría de Seguridad Pública de carácter civil, cuyo titular es Alfonso Durazo. Esto es, a pesar de su preeminencia militar será una dependencia policial de carácter civil. Figuran entre sus objetivos torales, la prevención de los delitos y su respectiva investigación, así como la salvaguarda de los bienes y recursos de la Nación.

Deberá cumplir sus tareas en coordinación y colaboración con las entidades federativas y los municipios. Estará conformada por elementos de la Policía Federal, la Policía Militar y la Policía Naval. La propuesta inicial es que 35 mil policías militares pasen a la Guardia Nacional por parte del Ejército, además de otros 8 mil elementos de la Marina que pasarán por un proceso de capacitación adicional de alrededor de ocho meses y esa capacitación estará centrada fundamentalmente en el control del uso de la fuerza, en el conocimiento del respeto a los derechos humanos y del nuevo Sistema de Justicia Penal, para que puedan actuar como primeros respondientes, y por supuesto en el trato a la ciudadanía como policías. Figura el hecho de que todos sus elementos recibirán formación en derechos humanos, así como capacitación y adiestramiento en labores policiales, además que deberán dominar el protocolo para la intervención y el uso de la fuerza, atendiendo a los criterios de necesidad, proporcionalidad y respeto a las leyes vigentes.

 En el ámbito de la rendición de cuentas, el Ejecutivo Federal estará obligado a entregar informes anuales sobre el desempeño de la Guardia Nacional, así como de los avances de la Estrategia Nacional de seguridad Pública, por cierto hasta ahora desconocida. Tampoco se ha clarificado cuál será el esquema de coordinación con las entidades federativas y los municipios bajo un marco de responsabilidad, toda vez que la institución operará en el país bajo una estructura de 266 regiones conformadas por autoridades de todos los niveles, con un mando único. En su fase inicial la Guardia Nacional entrará en operaciones en 45 regiones prioritarias en el país, visualizadas por su alta incidencia delictiva, entre las que se incluye el estado de Puebla. Sólo para este año de arranque, el presupuesto previsto será de poco más de 13 mil millones de pesos en equipamiento y adiestramiento, y de otros 3 mil 891 millones para el pago de la nómina.

 El cuanto al paquete de Leyes Secundarias que deberán aprobarse, son las relativas a la Ley de la Guardia Nacional, Ley Sistema Nacional de Seguridad Pública, Ley sobre el Uso y Regulación de la Fuerza y la Ley de Registro Nacional de Detenciones. Por todo lo expuesto, es muy deseable que este instrumento jurídico sea el sustento de una nueva visión en materia de seguridad y que la Guardia Nacional sirva para que pronto se recobre la paz y la tranquilidad social, ahora secuestradas por grupos delincuenciales que actúan casa vez con mayor brutalidad e impunidad. De su éxito depende, en buena medida, el éxito de la Cuarta Transformación. (Aprovecho el espacio para agradecer a quienes se acordaron de mi cumpleaños; a todos reitero que a estas alturas de la vida, lo que cuenta no es contar, sino el recuento)