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Mariel Serrano
Como parte de la nueva Estrategia Especial “Cero Robos”, el Gobierno de México ha desplegado una operación integral de seguridad en la autopista México–Puebla, identificada como una de las más peligrosas para el transporte de carga, especialmente en el tramo Río Frío–Puebla.
El operativo, coordinado por la Guardia Nacional (GN), se enfoca en la vigilancia aérea, patrullajes terrestres y uso de tecnología para detectar vehículos con reporte de robo, así como para ubicar células delictivas.
Despliegue en la autopista México–Puebla con 302 elementos de la GN, 131 vehículos de patrullaje, 3 helicópteros, 22 drones, 2 aeronaves no tripuladas, 10 torres de vigilancia fija y 5 células de inteligencia táctica.
La autopista México–Puebla concentra una parte significativa de los delitos contra el transporte. Según el titular de la GN, General Hernán Cortés Hernández, el 29% de los robos a transportistas se registran entre las autopistas México–Puebla y México–Querétaro.
También se identificaron los horarios de mayor riesgo delictivo: miércoles de 08:00 a 12:00 horas y jueves de 20:00 a 00:00 horas.
Además, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) informó que, en la autopista México–Puebla, se detectaron 38 accesos irregulares. Hasta el momento, dos ya fueron clausurados y 36 más están en proceso de cierre mediante la construcción de muros de mampostería.
Estos accesos han sido identificados como puntos estratégicos utilizados por grupos delictivos para evadir controles o cometer ilícitos.
La estrategia contempla la instalación de 12 arcos dinámicos en ejes carreteros del país. En el caso de Puebla, uno de estos arcos estará ubicado en Amozoc, a la altura de la plaza de cobro. Estarán equipados con lectores automáticos de placas, sensores de velocidad, cámaras de dimensiones, básculas de pesaje para transporte pesado.
Por otro lado, para mejorar las condiciones de descanso y seguridad de los transportistas, se proyecta la construcción de 13 paradores integrales, 10 de los cuales iniciarán obras en 2025, bajo un esquema de inversión pública y privada.
Estos espacios incluirán estacionamientos controlados, servicios médicos, zonas de alimentos y esparcimiento, áreas de descanso y monitoreo y seguridad permanente.
La meta es alcanzar 30 paradores distribuidos en la red federal de carreteras antes del año 2030.










