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El Economista – CNN
El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, accedió a levantar la ley marcial después de que la Asamblea Nacional rechazó la polémica medida, decretada por él mismo con el objetivo de “erradicar a las fuerzas afines a Corea del Norte”.
“He aceptado la decisión tomada por la Asamblea Nacional de disolver y levantar la ley marcial”, ha subrayado en un discurso a la nación desde la residencia presidencial en el distrito de Yongsan, en Seúl, según detalló la agencia de noticias estatal Yonhap.
Yoon afirmó que las tropas desplegadas en virtud de la ley marcial han sido retiradas. La medida buscaba salvar al país de las “fuerzas antiestatales” que buscan “paralizar las funciones esenciales” del Estado y “colapsar el orden constitucional”.
El presidente detalló que tan pronto como haya quórum en el gabinete quedará formalizada su decisión. No obstante, pidió a la Asamblea Nacional “que detenga inmediatamente las acciones” que “paralizan la función del Estado mediante juicios políticos”, así como mediante “manipulación legislativa y presupuestaria”.
Esto se produce después de que los diputados votaron en contra de la ley marcial en una sesión extraordinaria celebrada entre escenas de caos tanto dentro como fuera de la sede del principal órgano legislativo de Corea del Sur, poco después de que el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Park An Soo, diese por anulada cualquier tipo de actividad política.
La Constitución concede al presidente la facultad de decretar la ley marcial por “necesidades militares” o para “mantener la seguridad y el orden público”, pero estipula también que debe notificar dicha decisión a la Asamblea.
Si el Parlamento así lo requiere por mayoría, el presidente debe dar marcha atrás, recoge el artículo 77 de la Carta Magna.
EL PRESIDENTE DE COREA DEL SUR DECLARA LA LEY MARCIAL Y GENERA CONMOCIÓN EN TODO EL PAÍS
El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, declaró la ley marcial en un discurso televisivo no anunciado el martes por la noche, acusando al principal partido de oposición del país de simpatizar con Corea del Norte y de actividades contra el Estado.
La última vez que un presidente de Corea del Sur declaró la ley marcial fue en 1980, durante un levantamiento nacional encabezado por estudiantes y sindicatos.
En el anuncio sorpresa, citó una moción del opositor Partido Democrático, que tiene mayoría en el parlamento, para destituir a los principales fiscales y rechazar una propuesta de presupuesto del Gobierno.
Poco después, los legisladores de Corea del Sur votaron para bloquear el decreto de la ley marcial, y 190 de los 300 miembros del parlamento votaron para revocar la medida. No quedó claro de inmediato qué efecto tendrá la votación, pero según la ley surcoreana, el presidente está obligado a cumplir.
El presidente de la Asamblea Nacional, Woo Won-sik, calificó de “inválido” el anuncio del presidente tras la votación unánime y le pidió que “levante de inmediato” las medidas de emergencia.
Woo, miembro del opositor Partido Democrático liberal, añadió: “El pueblo debería… estar tranquilo. La Asamblea Nacional defenderá la democracia junto con el pueblo”.
Yoon había calificado las acciones de la oposición como “un claro comportamiento antiestatal destinado a incitar a la rebelión”. Además, afirmó que estos actos han “paralizado los asuntos estatales y convertido a la Asamblea Nacional en una guarida de delincuentes”.
Describió la ley marcial como una medida necesaria para erradicar a estas “desvergonzadas fuerzas antiestatales pro-Corea del Norte”. Justificó la decisión como esencial para proteger las libertades y la seguridad del pueblo, garantizar la sostenibilidad del país y transmitir una nación estable a las generaciones futuras.
El presidente dijo al público: “Eliminaremos a las fuerzas antiestatales y restauraremos la normalidad en el país lo más rápido posible”. Si bien reconoció que la ley marcial podría causar algunos inconvenientes, prometió esfuerzos para minimizar su impacto en el público.
Aunque Yoon no aclaró qué medidas específicas se tomarían, Yonhap informó, citando el decreto militar completo, que prohíbe todas las actividades políticas y parlamentarias y permite arrestos sin orden judicial.
El decreto también prohíbe “negar la democracia libre o intentar una subversión”, y prohíbe las “noticias falsas” y “manipular la opinión pública”. Las personas que violen el decreto pueden ser arrestadas o allanadas sin necesidad de una orden judicial, agregó Yonhap.
Citando el mismo documento, Reuters informó que también están prohibidas las “huelgas, paros laborales y manifestaciones que inciten al caos social”. Eso incluye a los médicos que habían participado en una huelga; el decreto les ha ordenado que regresen al trabajo dentro de las 48 horas.
Poco después del discurso del presidente, los miembros del parlamento de Corea del Sur parecieron enfrentarse con las autoridades fuera del edificio de los miembros de la Asamblea Nacional, mientras los legisladores se apresuraban a bloquear la introducción de la ley marcial.
Imágenes de televisión mostraron a los soldados intentando ingresar al salón principal de la Asamblea Nacional en Seúl
Lee Jae-myung, el líder del opositor Partido Democrático, había ordenado previamente a sus legisladores que acudieran a la Asamblea Nacional.
Los ciudadanos que esperaban fuera del edificio vitorearon cuando se conoció la noticia de la votación de los legisladores, según Chosun Ilbo, y algunos gritaron: “¡Viva la República de Corea!” y “¡Yoon Suk-yeol, dimita!”.
LA DECLARACIÓN DEL PRESIDENTE SORPRENDE A LOS RESIDENTES Y LEGISLADORES
El anuncio sacudió el país. Los residentes de Seúl se apresuraron a reunirse con sus familiares después de que se declarara la ley marcial en Corea del Sur.
“Caminando por las calles, hay personas que corren a las casas de sus familias para estar con ellos, para saber qué hacer, para estar cerca de sus seres queridos en este momento que no tiene precedentes en muchos de nuestros recuerdos”, informó Mike Valerio desde Seúl.
Las fuerzas del orden dicen a las personas que pueden ser arrestadas sin necesidad de órdenes judiciales, agregó Valerio.
“Hay multitudes enteras de personas en (Seúl) que están atónitas y tratan de averiguar cómo un presidente impopular tomó esta decisión, qué sucederá a continuación y qué significa esto para una democracia aquí en Corea del Sur”, dijo.








