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El gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia tras un terremoto de magnitud 7.7 que sacudió el país y provocó daños en viviendas, escuelas, hospitales, carreteras y edificios gubernamentales. El movimiento también ocasionó interrupciones en el suministro eléctrico y de agua en algunas zonas, mientras las autoridades comenzaron las labores de evaluación y atención a la población.
El presidente panameño, José Raúl Mulino, anunció que se destinarán recursos para rehabilitar las vías de comunicación y reparar hospitales, escuelas y viviendas afectadas, con prioridad para las comunidades más vulnerables. También instruyó reforzar la distribución de agua, alimentos y artículos de primera necesidad, y señaló que parte del financiamiento provendrá de proyectos gubernamentales que pueden aplazarse.
De acuerdo con el último balance divulgado por las autoridades la noche del viernes, el terremoto dejó al menos 27 personas con heridas leves y daños en cientos de edificaciones. Entre los inmuebles afectados se contabilizaron 142 viviendas y 419 centros educativos. Hasta ese momento no se habían reportado víctimas mortales, aunque las inspecciones continuaban para determinar las condiciones de seguridad de las estructuras.
El sismo ocurrió a las 12:56 horas del viernes, tiempo local, y tuvo su epicentro en La Pitaloza, una localidad rural de la provincia de Herrera, al sur del país y cerca de la costa del océano Pacífico. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento telúrico tuvo una profundidad de 12.6 kilómetros, una característica que puede incrementar sus efectos en la superficie.
Después del terremoto se registraron más de 100 réplicas, incluida una de magnitud 6.6 que ocurrió en la zona de Río Grande, también en el sur de Panamá. El Instituto de Geociencias atribuyó el fenómeno al Sistema de Fallas Azuero-Soná, una estructura geológica activa que puede liberar grandes cantidades de energía debido a la acumulación de tensión.
El impacto del sismo obligó a suspender temporalmente las clases y el servicio de las dos líneas del metro de Ciudad de Panamá. El Aeropuerto Internacional de Tocumen también interrumpió sus operaciones durante algunas horas, aunque posteriormente reanudó el tráfico aéreo. En contraste, el Canal de Panamá continuó funcionando con normalidad, pese a que se reportaron afectaciones menores en cuatro edificios de oficinas del sector Pacífico, sin consecuencias para el tránsito de buques.
Las autoridades panameñas, junto con especialistas nacionales y expertos de Estados Unidos y otros países, iniciaron evaluaciones para determinar qué edificios pueden utilizarse de forma segura y cuáles requieren reparaciones. Durante sus recorridos por las zonas afectadas, Mulino reconoció la magnitud de los daños y pidió a la población mantener la calma mientras se coordinaba la ayuda. El gobierno también agradeció las muestras de solidaridad de otros países y reiteró que la prioridad será atender a las personas damnificadas y restablecer los servicios esenciales.










