Florentino Sarmiento Tepoxtécatl

 

La semana pasada se escribió sobre el Códice Manliano. Ahora toca el turno de otra pictografía contemporánea llamada “La Tira: Quinientos años de la ruta del mestizaje: El hermanamiento de pueblos”. Este documento fue realizado sobre amate, y como su nombre lo indica; su disposición alargada supera los siete metros. 

La pintura tiene el propósito de conmemorar la llegada de Hernán Cortés a la región, así como la matanza perpetrada en la ciudad sagrada de Cholula. Las escenas del documento narran el camino de Cortés hacia México Tenochtitlan; se exaltan algunos lugares en los que hubo peleas y alianzas.

En suma, se trata de un códice que guarda las disposiciones y lógica narrativa de la tradición prehispánica y colonial. Pero la perspectiva que predomina es la de especialistas en investigación histórica que Refugio Gallegos Torres supo conjuntar, apoyada por Alberto Sarmiento Tepoxtécatl. 

La intención de exaltar el mestizaje cultural puede ser ampliamente debatido por aquellos que aún mantienen abiertas las heridas de los agravios perpetrados por los ibéricos. Las perspectivas pro españolas pueden celebrar, pero el documento no exalta “hazañas o logros”, pues reconoce la importancia de los pueblos indios durante el proceso de conquista. 

Hasta el momento, no se tiene conocimiento que en México exista otro códice elaborado en el siglo XX o XXI en el que se reconozca el mestizaje como un elemento fundador de una nueva época. 

Otro elemento que da novedad a esta pintura es la de hermanamiento entre los pueblos que recibieron la visita y apoyaron o se enfrentaron a las tropas de Cortés. Este hermanamiento es doble porque el día de la presentación de la pintura, al pie de la pirámide, se presentaron las autoridades religiosas, civiles y políticas de muchas de esas poblaciones. 

Es de llamar la atención que se siga reproduciendo la elaboración de códices con las técnicas mesoamericanas en la era de la comunicación digital. Ello supone un reconocimiento de las raíces culturales, la necesidad del conocimiento y reconocimiento de nuestra historia, pero también, de la necesidad de sembrar el legado que será constitutivo para las próximas generaciones.