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Activistas a favor de la legalización del aborto se consuelan afuera del Congreso Nacional en Buenos Aires el 9 de agosto, después de que los senadores rechazaron el proyecto de ley de aborto. Una mujer de 34 años murió en Argentina esta semana tras intentar con métodos caseros inducirse un aborto. Esta es la primera muerte vinculada a un aborto ilegal en Argentina después de que el senado del país votó en contra de aprobar la ley de aborto la semana pasada. La mujer, identificada como Liz por los medios locales, fue ingresada el sábado en el hospital después de sufrir complicaciones por un intento de aborto casero. Los doctores explicaron que la mujer había intentado usar perejil para inducirse un aborto, el cual provocó una seria infección, reportó el Clarín. Con la esperanza de salvarla le extirparon el útero, pero la mujer —que tenía un hijo de dos años— ya había sufrido dos abortos ilegales anteriormente y murió al día siguiente. “Nunca hubiera pasado esto si el aborto fuera legal”, le dijo al Clarín Sebastián Crespo, miembro de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir. Crespo agregó que si el aborto fuera legal, muchas mujeres como Liz no tendrían que atravesar varios abortos porque los centros de salud estarían más capacitados para ofrecer información y anticonceptivos. En Argentina se llevan a cabo más de 500,000 abortos ilegales cada año, según Sandra Hoyos, miembro de la Campaña Nacional por el Aborto Seguro Legal y Gratuito. “Para abortar, nos vemos forzadas a la oscuridad, tenemos que poner nuestra propia salud y bienestar en peligro, perdemos la autonomía sobre nuestros cuerpos y no podemos decidir libremente dar a luz”, dijo Hoyos durante una conversación sobre América Latina en mayo con el Congreso estadounidense. Como la mayoría de los demás países de América Latina de mayoría católica, Argentina tiene leyes de aborto restrictivas y punitivas. Los abortos en el país solo se permiten en casos de violación o cuando la madre tiene discapacidad mental o su salud está en riesgo. En todos los demás casos, los abortos se consideran un delito y pueden ser castigados con prisión. La semana pasada, sin embargo, el Senado de Argentina tuvo la oportunidad de cambiar la ley. Debatieron un proyecto de ley innovador el miércoles de la semana pasada que habría legalizado el aborto durante las primeras 14 semanas de embarazo.