Alicia Molina/Cultura Colectiva

Pintor, ceramista, dibujante, vitralista, y escultor, fueron algunas de las actividades que Luis Nishizawa, realizó durante su larga trayectoria. Nishizawa, no sólo destacó por sus grandes obras, pues fue reconocido como uno de los puentes que ayudó a reforzar la amistad entre México y Japón. El artista del realismo, expresionismo, gestualismo, abstraccionismo, arte conceptual y figurativo, falleció en 2014 en Toluca, Estado de México, pero su obra seguirá vigente para recordarnos que fue uno de los integrantes más destacados del movimiento muralista mexicano. Luis Nishizawa Flores, nació el 2 de febrero de 1918 en el Estado de México, en donde pasó los primeros 7 años de su vida antes de trasladarse a la Ciudad de México. Fue hijo del inmigrante japonés Kenji Nishizawa y la mexicana María de Jesús Flores, y según lo describieron sus más allegados, se le recuerda como un niño retraído al que sólo le gustaba dibujar.

 En la Ciudad de México, Luis Nishizawa, comenzó a sumergirse en el mundo de las artes en donde comenzó sus estudios de música bajo la guía de Rodolfo Halffter, para después ingresar en la Academia de San Carlos. Influenciado por Julio Castellanos, José Chávez Morado, Alfredo Zalce y Benjamín Coria, Luis Nishizawa, logró graduarse de San Carlos en 1947, con el título de Maestro en Artes Plásticas; dos años más tarde, al lado de su profesor, José Chávez Morado, Nishizawa, formaría parte del grupo que fundó el Taller de Integración Plástica. Para 1955, Luis Nishizawa, se integraría a la lista de profesores de la Escuela Nacional de Artes Plástica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La gran trayectoria de Luis Nishizawa, y sus obras más importantes han sido exhibidas en México, Japón, Bulgaria y Estados Unidos.

Además de haber recibido diversos reconocimientos por su labor, entre los que se encuentran la condecoración Tesoro Sagrado del Dragón por Japón; la Presea Estado de México en Artes José María Velasco; y el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Las obras más representativas del gran trabajo hecho por Luis Nishizawa, se encuentran “El aire es vida”, en el Centro Médico Nacional del Instituto Mexicano del Seguro Social; “Un canto a la vida”, en la Unidad del ISSSTE en Celaya; “El lecho del universo”, en el Museo de Arte Moderno del Centro Cultural Mexiquense; y “El espíritu creador siempre se renueva”, en la estación de tren Keisei en Japón, sólo por mencionar algunas. Además, en su honor, desde 1992, se inauguró el Museo-Taller Luis Nishizawa, ubicado en el centro de Toluca, en el que se imparten cursos sobre las diferentes especialidades del arte plástico.