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Sergio Salomón Céspedes esconde su ineptitud afirmando que el robo de gas y gasolinas es delito federal y a él no le toca enfrentarlo
Martín Gutiérrez
Es vox populi que en Tepeaca las bandas de huachigaseros se pasean como si nada, porque el edil, Sergio Salomón Céspedes, siempre que hay una balacera o enfrentamiento entre soldados y criminales se esconde bajo el escritorio y oculta su ineptitud en el argumento de que a él no le corresponde combatir el robo de energéticos. El más reciente enfrentamiento armado se registró la semana pasada, cuando en un intento por asegurar un par de pipas hechizas que se presume transportaban combustible de dudosa procedencia, dos vehículos de la Policía Militar fueron embestidos, derivado de ello dos elementos resultaron heridos.
Los hechos se registraron cuando los elementos federales realizaban un patrullaje en inmediaciones de la comunidad de Benito Juárez, detectando cerca de los poliductos de gas LP Cactus-Guadalajara dos vehículos sospechosos acondicionados como pipas. Acto seguido, los elementos intentaron detener a los tripulantes para realizar una revisión de rutina, sin embargo, fueron atacados a balazos, lo que desató una persecución, donde los uniformados realizaron diversas detonaciones al aire libre para detener a los individuos que portaban rifles AR-15 y AK-47. La acción de los uniformados ante la evasión a sus órdenes, generó una persecución sobre la carretera estatal Tepeaca-Benito Juárez, la cual finalizó a la altura de la calle 10 Oriente, esquina 8 Norte, en el barrio El Campo, perteneciente al municipio de Tepeaca, donde dos camionetas de la Policía Militar dieron alcance a las pipas e intentaron detener su trayecto cerrándoles el paso. Aunque la versión inicial de los hechos indicaba que los delincuentes habían realizado disparos hacia los neumáticos de las unidades, las evidencias muestran que éstas fueron impactadas de forma directa con las mismas pipas.
Tras el percance, al menos una docena de elementos resultaron policontundidos, pero únicamente dos de ellos requirieron atención médica por parte de paramédicos de Cruz Roja. De esta forma, tras ser estabilizados, los uniformados lesionados, de 26 y 36 años, respectivamente, tuvieron que ser canalizados a un hospital de la ciudad de Puebla. Derivado del choque, los huachigaseros lograron huir a bordo de las pipas, dejando detrás de éstas un fuerte despliegue policiaco en el que participaron alrededor de 200 efectivos de la Policía Militar, Guardia Nacional, Policía Estatal, personal de la Fiscalía General del Estado (FGE), y Vialidad Estatal, mismas que blindaron la zona por una cuadra a la redonda impidiendo el paso de terceros. Los servicios de rescate se encargaron de remolcar las unidades que resultaron averiadas, mientras que fue desplegado un operativo para dar con los responsables.










