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Infobae
La violencia llegó a niveles tan altos en México que se ha normalizado de manera preocupante. Prueba de ello es que los linchamientos han tenido una tendencia constante al alza en años recientes con un aumento de 190% en 2018 hasta los 174 casos y 271 víctimas, y pese al hartazgo de la sociedad, las cosas no parecen mejorar. El “Informe Especial sobre los Linchamientos en el Territorio Nacional” fue presentado por el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González, quien declaró que estos actos “constituyen una de las expresiones más graves de la crisis que en materia de inseguridad, violencia e impunidad enfrenta nuestro país”. González atribuyó el fenómeno a la desconfianza de la sociedad respecto de las autoridades, la falta reiterada de cumplimiento y aplicación de la ley, así como la incapacidad de las distintas instancias de gobierno para generar condiciones de convivencia pacífica. Ello sumado al hartazgo e impotencia de las personas ante una realidad que las vulnera y lastima, y que en ocasiones incurren en acciones violentas “en contra de aquellos que consideran, o suponen, cometen delitos o atentan en su contra o de la comunidad a la que pertenecen”.
“En conjunto, las expresiones de violencia colectiva o linchamientos ilustran la falta de capacidades del Estado para mantener el monopolio legítimo del uso de la fuerza”, apuntó el ombudsman y enfatizó que el fenómeno “se multiplica y permanece vigente, siendo un problema que las autoridades no han visibilizado ni atendido en forma debida” y por ello carecen de registros específicos. Por ello, la CNDH realizó su investigación con base en reportes periodísticos y, conforme la información recabada, resaltó que los linchamientos -tanto consumados como en tentativa- han presentado una tendencia constante de crecimiento en el país desde 2015. El titular de la CNDH refirió que en 2016 el incremento de casos respecto a 2015 fue de 37 %.










