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Las autoridades de Nepal elevaron este lunes a 939 la cifra de personas fallecidas por la devastadora inundación registrada la semana pasada en el norte del país, cerca de la frontera con China. El desastre también dejó 279 heridos y 4 mil 247 personas desaparecidas en territorio nepalí, mientras que en Tíbet se mantienen al menos 16 muertos y cerca de 550 desaparecidos.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal informó que entre las personas cuyo paradero se desconoce hay 583 extranjeros. Hasta ahora, 11 mil 379 personas han sido rescatadas, incluidas 252 que fueron trasladadas por vía aérea. Además, alrededor de 315 ciudadanos de otros países fueron localizados y puestos a salvo.
Del lado chino, las autoridades reportaron al menos 16 fallecidos y cerca de 550 desaparecidos, entre ellos 261 extranjeros. A estas cifras se suman tres cadáveres recuperados en India, elevando aún más el impacto regional de una catástrofe que arrasó comunidades enteras tras el colapso de parte de un glaciar en el Himalaya.

Los trabajos de rescate continúan concentrados en la búsqueda de personas que podrían permanecer atrapadas en túneles de presas e instalaciones hidroeléctricas de la cuenca del río Bhotekoshi. En algunos puntos, equipos especializados han comenzado perforaciones para intentar establecer contacto con los trabajadores desaparecidos y facilitar su extracción.
La tragedia también afectó gravemente a la creciente industria hidroeléctrica de Nepal. Más de 600 trabajadores de distintos proyectos permanecen en paradero desconocido, luego de que el agua, el lodo y los escombros ingresaran a la extensa red de túneles construida en las montañas.
Uno de los casos que mantiene la esperanza entre los familiares es el de Milan, un ingeniero que trabajaba en un proyecto hidroeléctrico cerca de la frontera con Tíbet. Su hermana, Priya Kharel, viajó hasta el distrito de Nuwakot para buscar información en hospitales y revisar las listas de fallecidos.
La mujer aseguró haber escuchado testimonios de sobrevivientes que señalaron que todavía había trabajadores dentro de los túneles. “Así que existe la esperanza de que, si el ejército llega hasta ellos rápidamente, puedan salvarse”, relató a BBC News Nepali.
El desastre fue de tal magnitud que inicialmente el movimiento provocado por el desprendimiento fue registrado como un evento sísmico. La masa de agua, hielo, rocas, barro y escombros arrasó carreteras, puentes y escuelas, además de sepultar comunidades enteras.
En el proyecto hidroeléctrico Trishuli 3(A), el ejército de Nepal perforó un pequeño orificio en uno de los túneles con el objetivo de bombear aire. Informes locales también señalan que se han enviado alimentos a unas 30 personas que presuntamente permanecen atrapadas en el interior.
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Otro de los puntos de mayor preocupación es el proyecto Upper Trishuli-1, cuya construcción todavía no concluye. El túnel tiene una extensión aproximada de 10 kilómetros y algunos trabajadores podrían permanecer en su interior sin contacto con el exterior y con acceso limitado a agua y alimentos.
Las labores de rescate enfrentan enormes dificultades debido al terreno montañoso. Bulldóceres y excavadoras trabajan para retirar toneladas de barro y escombros que bloquean los accesos, mientras que en algunos sectores podría ser necesario utilizar explosivos para atravesar rocas y estructuras de los túneles.
Hasta el domingo, alrededor de 279 trabajadores habían conseguido salir por sus propios medios o habían sido rescatados, de acuerdo con autoridades de gestión de desastres. Sin embargo, cientos continúan desaparecidos, incluidos empleados procedentes de países como Corea del Sur, India y China.
El gobierno de Nepal también mantiene el envío de ayuda humanitaria a las zonas afectadas. Alrededor de 30 toneladas de alimentos fueron trasladadas a Rasuwa y Nuwakot, principalmente mediante el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas. Asimismo, se restableció el suministro eléctrico en buena parte de los municipios de Kalika y Naukunda.
La explicación sobre el origen de la tragedia también continúa bajo análisis. Un experto del Ministerio de Recursos Naturales de China señaló que el desastre habría comenzado con una avalancha de hielo a gran altitud que posteriormente se convirtió en un flujo de detritos de alta velocidad. Esta versión descarta que el fenómeno haya sido provocado por el desbordamiento de un lago glaciar.
Benjamin Mirus, investigador del Centro de Ciencias de Riesgos Geológicos, indicó que estas conclusiones son similares a las obtenidas por el Servicio Geológico de Estados Unidos, que determinó que el colapso de un glaciar ocurrió en el Parque Nacional de Langtang, en Nepal, cerca de la frontera con China.
Mientras los equipos de emergencia continúan con la búsqueda, las morgues improvisadas en la zona se encuentran rebasadas. Ante la gran cantidad de cuerpos pendientes de identificación, las autoridades comenzaron a recurrir a fosas comunes para los restos que presentan daños graves.
La policía de Nepal ha comenzado a recolectar muestras de ADN con el objetivo de facilitar la identificación de las víctimas y permitir que las familias puedan conocer el paradero de sus seres queridos. Las autoridades también aseguraron que cada entierro será documentado y que los lugares de inhumación contarán con números de identificación.
Entre las familias que aún esperan noticias se encuentra la de Anushila Bhandari, cuyo esposo, Aurus Bhandari, trabajaba como ingeniero civil en el proyecto Upper Trishuli-1 desde hace siete años. El hombre había advertido a su esposa sobre la llegada de las aguas el miércoles por la mañana.
“Cuídate”, fueron las últimas palabras que Anushila recuerda haber escuchado de su esposo. Desde entonces, no ha vuelto a tener comunicación con él y mantiene la esperanza de que continúe con vida en algún punto de los túneles afectados.










