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De lograrse la vinculación a proceso del agresor, se trataría del segundo caso a nivel local y de todo Latinoamérica
Abigail Quechol
Jessica Estrada decidió separarse de su pareja y en respuesta el hombre ya no permitió que la madre tuviera contacto con sus dos hijas desde hace dos años, las dejó de ver cuando las menores tenían apenas cinco y siete años, respectivamente, cuando la violencia vicaria, existía, pero no como delito.
“Cuando las mujeres deciden salir del núcleo de violencia, los agresores vicarios aprovechan como represalia para agredir, contraatacan con los hijos”.
Las denuncias interpuestas por Jessica por los delitos de violencia económica y familiar ante la Fiscalía General del Estado (FGE), permitieron la aprehensión de presunto agresor. Sin embargo, en caso de que la resolución de la audiencia no concrete la vinculación a proceso, ella estaría corriendo riesgo al temer por su integridad y seguridad si liberan al imputado.
“Hay que creer en el poder de una mamá cuando tiene la intención de estar con sus hijas e hijos, queremos estar con nuestras hijas e hijos y poder maternar de manera libre”, sentenció.
El pasado fin de semana su presunto violentador fue detenido por el delito de violencia vicaria, y este día se llevó a cabo la audiencia en la que determinarán si es vinculado a dicho delito.
Cerca de 50 mujeres en estarían atravesando por un proceso de violencia vicaria en el estado de Puebla, según registra el Frente Nacional contra la Violencia Vicaria.
El número real de mujeres agredidas con violencia vicaria, revela Luz del Carmen Arredondo, representante estatal del frente, podría ser mucho mayor, ya que muchas de ellas aún no han interpuesto una denuncia formal ante la autoridad.
Alude a que muchos de esos casos podrían tratarse de desconfianza o miedo a alguna represalia en su contra o de que haya quienes deciden emprender la búsqueda de justicia sin pertenecer a alguna asociación.
Por lo cual, Luz del Carmen Arredondo exhortó a las y los jueces de oralidad a visualizar la perspectiva de género enfocada a la violencia vicaria.












