Eduardo Sánchez

 Las deficiencias de Felipe Patjane Martínez al frente del Ayuntamiento de Tehuacán ya están siendo cubiertas tanto de manera externa como interna, pues no sólo cuenta con la asistencia del gobierno estatal para atender temas de inseguridad, también se han blindado algunas de sus dependencias para evitar más estragos en lo que resta de su administración. De acuerdo con la Comuna de Tehuacán, desde julio pasado, José Huerta Calvario arribó a esta administración como integrante de la contraloría interna de los organismos: Operador de Servicio de Limpia de Tehuacán (Ooselite) y del Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Tehuacán (Oosapat). Este funcionario está estrechamente ligado al ex edil cholulteca, Leoncio Paisano Arias, así como al desfalco que cometieron al Gobierno Federal y otras denuncias de parte de trabajadores del Ayuntamiento que lo señalan como el encargado de encubrir las acciones de este político, así como de muchos otros durante su paso por el sector público.

 La razón de su arribo es que, durante el último Ayuntamiento, el Ooselite tuvo al menos un total de 8 directivos, que por motivos personales o técnicos, terminaron abandonando el puesto. El último en ostentar el cargo fue Eduardo Arias Martínez, gerente operativo, tras la renuncia de René Madero. En febrero de este año, el nuevo titular, Pedro Flores Ruiz, solicitó la intervención de la Auditoría Superior del Estado (ASE) tras detectar anomalías en la emisión de recibos con recursos sin ingresar a las arcas durante la administración de 2014 a 2018, por lo que esta dependencia se encuentra en la mira por corrupción.

HUERTA CALVARIO Y EL BLINDAJE DE POLÍTICOS

Antes del arribo de José Huerta Calvario a la Comuna de Tehuacán, fue contralor del municipio de San Andrés Cholula durante la gestión de David Cuautli Jiménez (2008-2011), posteriormente fungió como contralor para Dolores Parra Jiménez, en San Pedro Cholula, donde ya había recibido observaciones por su trabajo de parte del Órgano de Fiscalización Superior (OFS).

Permaneció con Parra Jiménez por dos años, hasta que el Ayuntamiento de San Andrés lo sancionó como servidor con dos inhabilitaciones en 2014. La primera por dos años, seis meses y, otra por 12 años, además de que fue obligado a pagar una multa de más de medio millón de pesos. Pese a esto, ese mismo año se incorporó al gabinete de Leoncio Paisano Arias, ex edil de San Andrés Cholula. Aunque el nombramiento lo ostentaba Nadia Hernández Acosta, el periodista Rodolfo Ruiz publicó en su columna “La Corte de los Milagros”, del 20 de febrero de 2014, que el verdadero control de contralor recaía en Huerta Calvario. Este burócrata permaneció con Paisano hasta el fin de su administración, en la cual se encargó de manejar de manera estratégica la transparencia de la Comuna para no comprometer al edil. En ese periodo, también se negó a entregar a la Comisión del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Puebla (Itapue) el expediente con las razones por las cuales fue inhabilitado 14 años. Tanto Paisano como gente de su círculo, así como el entonces director de giros comerciales, Moisés Torres Romero; Mercedes Morales Coyopol, quien era titular de la Unidad Administrativa de Transparencia y Acceso a la Información del Municipio, así también el ex secretario de Seguridad Pública, José Manuel Alonso García, fueron ayudados por Calvario para evitar transparentar información, como sueldos y compensaciones de burócratas o permisos que se entregaron para bares o cantinas en Lomas de Angelópolis, así como la fecha y lugar donde presentó su examen de confianza, Alonso García.

En 2016, los actos de corrupción de Paisano Arias vieron la luz, en los que se le señaló de haber tomado dinero del Gobierno Federal e incumplir con la construcción de viviendas rurales de interés social, razón por la cual le fue entregado el recurso. En la denuncia que se realizó en contra del ex edil de San Andrés Cholula, también se involucra a Huerta Calvario por proteger a la empresa MB Ritchel, S.A. de C.V., al “implementar” un “mecanismo” para consentir el incumplimiento en la entrega de las obras, así como permitir normas y reglas de operación. Un año después, Calvario fue nombrado oficialmente contralor, pese a su inhabilitación. Con este nombramiento llegaron denuncias de los trabajadores del Ayuntamiento, una de ellas lo señalaban a él y al edil de querer inculpar a una cajera del robo de 145 mil 190 pesos que mágicamente desaparecieron.

También fue ligado al presunto financiamiento de aviadores por parte de Paisano que operaba en la campaña del entonces candidato panista, Edmundo Tlatehui Percino, que significaron más de 170 millones de pesos para este grupo. Ahora, su llegada al Ooselite fue sorpresiva, inclusive para regidores de Tehuacán, ya que no fue parte de la estructura política de Morena ni había sido ligado a Patjane, así como afirmaron desconocer los parámetros bajo los cuales fue seleccionado. Sin embargo, no podemos dejar de lado que durante este año la contraloría del municipio antes mencionado ya emitió sanciones contra dos ex titulares del Ooselite: Josué Hernández Juárez y Pedro Cruz Almaraz. El primero, por no presentar o dar datos erróneos en su declaración patrimonial y, el segundo, por uso indebido de combustible. ¿Acaso hay más negocios sin trasparentar de Patjane que ponen en riesgo los intereses de terceros?