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El sur de Colombia se ha convertido este lunes en el escenario de una tragedia que mantiene en vilo a la región. Un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), con 125 personas a bordo, se estrelló apenas unos instantes después de despegar del aeródromo de Puerto Leguízamo, en el departamento del Putumayo. La aeronave, que transportaba a 114 pasajeros y 11 tripulantes, cayó a tierra a tan solo 1.5 kilómetros de la pista.

El balance del rescate en la Amazonía
Tras horas de incertidumbre en una zona de difícil acceso, el presidente Gustavo Petro confirmó a través de sus redes sociales que, milagrosamente, se han localizado a 83 militares jóvenes con vida, quienes están siendo evacuados a centros asistenciales. Sin embargo, el panorama sigue siendo desolador: aunque el mandatario reconoció inicialmente una víctima fatal, la Gobernación del Putumayo ha elevado la cifra de fallecidos a ocho personas, mientras los equipos de rescate continúan peinando los restos del fuselaje entre la densa vegetación amazónica.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aseguró que la tripulación estaba debidamente calificada y que el avión se encontraba en condiciones óptimas de aeronavegabilidad, descartando preliminarmente fallas por falta de mantenimiento, aunque la investigación oficial apenas comienza.
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Accidente en “zona caliente”: ¿Falla técnica o conflicto?
El lugar del siniestro, fronterizo con Ecuador y Perú, es una región marcada por la producción de cocaína y las disputas territoriales entre grupos armados ilegales. Aunque las autoridades insisten en que no hay indicios de un ataque externo, la naturaleza estratégica del Putumayo añade una capa de complejidad a las investigaciones.
La tragedia ha encendido el debate político en Bogotá. El presidente Petro criticó duramente las “dificultades burocráticas” en la administración militar que han frenado la renovación de la flota aérea, recordando que los Hércules C-130 operan en el país desde finales de los años 60. “Espero que no tengamos más muertos en este accidente horroroso que no debió haber sucedido”, sentenció el mandatario, sugiriendo posibles relevos en la cúpula administrativa si se confirman negligencias.

Solidaridad continental
El accidente ha generado una ola de mensajes de pesar en toda América Latina. Gobiernos de Ecuador, Perú y Venezuela han enviado condolencias al pueblo colombiano, resaltando la hermandad en una zona fronteriza donde las fuerzas armadas de estos países colaboran frecuentemente para frenar el avance de los carteles de la droga. Este siniestro ocurre apenas semanas después de que otro Hércules boliviano se estrellara en El Alto, lo que pone bajo la lupa la vigencia de estos veteranos modelos de Lockheed Martin en las fuerzas aéreas de la región.









