🎧 Usa el reproductor para escuchar esta nota
Más allá de las fronteras y los objetivos tácticos, las operaciones militares de Estados Unidos e Israel en Gaza, Líbano e Irán están siendo calificadas por especialistas como una “guerra de exterminio”. Según Eskandar Sadeghi-Boroujerdi, profesor de la Universidad de St. Andrews, el conflicto ha escalado a una fase donde el objetivo principal es la “aniquilación del conocimiento” y la memoria institucional de los pueblos, asegurando su subordinación tecnológica y social.
El borrado del conocimiento: 15 años de asesinatos
El análisis destaca que la ofensiva contra Irán no comenzó con los recientes bombardeos, sino con un programa sistemático para detener su desarrollo:
Científicos en la mira: Desde 2010, al menos cuatro físicos nucleares fueron ejecutados en Teherán. El caso más reciente citado es la “Operación Narnia” (junio de 2025), donde nueve científicos de alto rango habrían sido atacados en sus hogares.
Guerra Cibernética: El uso de malware como Stuxnet y Flame para desintegrar infraestructura física marcó el inicio de la utilización del código como arma de destrucción masiva contra la soberanía nacional.
📌 Nota recomendada
![]() | Tregua bajo fuego: ¿Por qué el acuerdo entre EE.UU. e Irán está al borde del colapso? |
Gaza: Vivir entre la tumba del futuro
Mientras los académicos analizan la lógica colonial del conflicto, el testimonio de la escritora Ghada Abdulfattah, desde las ruinas de Gaza, ofrece una visión desoladora de la realidad diaria.
Violencia Visual: Abdulfattah describe una “segunda capa de violencia”: la de verse obligado a vivir entre colinas de concreto y acero retorcido.
El fin de los sueños: Para los habitantes de la Franja, los escombros no solo representan el pasado demolido, sino que “borran el futuro”, obligando a la mente a dejar de imaginar una vida después del hoy.
Uso de armas prohibidas y silencio internacional
La denuncia se extiende al uso de fósforo blanco en el sur del Líbano, una táctica documentada por Amnistía Internacional desde 2023. A pesar de ser considerado un crimen de guerra por su carácter indiscriminado e incendiario, las organizaciones señalan una parálisis diplomática:
Inacción Global: Ni la ONU, ni las potencias europeas o latinoamericanas han logrado movilizar sanciones o investigaciones efectivas ante estas pruebas de ataques contra población civil.
La conclusión de los expertos es tajante: la lógica subyacente es mantener a estas naciones en una dependencia perpetua, negándoles la capacidad de forjar su propio destino material y condenándolas a ser meras consumidoras de la tecnología de potencias externas.













