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Mariel Serrano
El día 18 de marzo, a altas horas de la noche, las autoridades del Centro Penitenciario de San Miguel en Puebla se dieron cuenta de que uno de los reclusos no se encontraba en su celda.
Ante esta irregularidad, se activaron de inmediato los protocolos de seguridad para verificar la situación, aunque las actividades de control y vigilancia rutinarias se realizaron con normalidad, el reo no fue localizado, lo que generó gran preocupación entre las autoridades y familiares de otros internos.
A partir de ese momento, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Puebla comenzó a coordinar un amplio operativo de búsqueda, tanto dentro como fuera del penal con patrullajes en el área pero, hasta el momento, no se ha confirmado si se trata de una fuga o si el interno ha sido víctima de otro tipo de incidente.
Las autoridades de la Subsecretaría de Centros Penitenciarios informaron que la Fiscalía General del Estado fue notificada sobre la desaparición del reo, iniciando investigaciones para esclarecer los hechos.
Para destacar, la identidad del reo sigue siendo desconocida, y las autoridades no han proporcionado detalles sobre el crimen por el cual se encontraba detenido.
Este suceso ha generado alarma, especialmente luego de los recientes incidentes ocurridos en el mismo penal, como la muerte de un preso en octubre de 2024.
Aunque no se ha confirmado ninguna relación entre ambos casos, el entorno dentro del penal de San Miguel sigue siendo un punto de interés para las autoridades y la opinión pública.
A medida que continúan las investigaciones, la preocupación por la seguridad de los internos y la integridad del sistema penitenciario en Puebla aumenta.








