El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) dio a conocer que durante este viernes y sábado se abrirá el Palacio de Bellas Artes para recordar a quien “se ha ido a sembrar otros caminos”

Excélsior

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) dio a conocer que durante este viernes y sábado se abrirá el Palacio de Bellas Artes para recordar a quien “se ha ido a sembrar otros caminos”. A través de su cuenta en Twitter, el INBAL detalló que la comunidad artística y la ciudadanía podrán llevarle una flor, una palabra, así como dejarle un mensaje o un recuerdo en el libro que habrá para tal fin. Explicó que habrá flores, música y canto, a la par de ello se expondrá parte de la obra del también activista social oaxaqueño. En la misma red social, la Secretaría de Cultura destacó que “era un hombre sencillo, no le gustaba estar en eventos donde lo elogiaran, pero es inevitable la admiración y el amor hacia él. Y todo lo que dejó para nosotros es fundamental para homenajear su memoria, seguir su ejemplo y honrar su legado”. La comunidad cultural de México lamenta el fallecimiento del artista plástico Francisco Toledo (1940-2019), ocurrido anoche en la ciudad de Oaxaca.

¿QUIÉN FUE FRANCISCO TOLEDO?

Toledo nació en Juchitán, Oaxaca, un 17 de julio de 1940. Desde la adolescencia se interesó por las artesanías y las leyendas nacionales, las cuáles conoció gracias a su abuelo. Durante su niñez vivió en distintos estados de la República, como Veracruz, Chiapas y Oaxaca. Fue en este último que asistió a un taller de grabado impartido por Arturo García Bustos. A los 17 años se movió a la capital del país para ingresar a la Escuela de Diseño y Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Ahí llamó la atención del galerista Antonio Sousa, el cual le organizó dos exposiciones un par de años después. A principio de la década de los sesenta vivió en Paris, Francia (de 1960 a 1965), y ahí desarrolló su técnica de grabado. Su talento y nombre comenzó a tomar mayor peso, a tal grado que realizó exposiciones no solo en dicho país sino también en Inglaterra, Suiza y Alemania.

A su regreso a México decidió vivir en Oaxaca y realizó pinturas, litografía, grabado en cerámica y escultura, además de colaborar con los artesanos de Teotitlán del Valle. Al poco tiempo fue a vivir a Nueva York; después, nuevamente, se mudó a París, luego migró a Barcelona y finalmente regresó a Oaxaca en 1989. Para 1992 tuvo que ver en la creación del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca. En 1996 impulsó el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo y la restauración del Ex Convento de Santo Domingo. En 1997 participó en la Bienal de Venecia para presentar sus esculturas. Sus exposiciones de óleos, gouaches, acuarelas, frescos, mixografías, grabados y esculturas viajaron por varios continentes y países como Japón, México, Estados Unidos, Brasil, Ecuador, Venezuela, Colombia, Francia y España. Y se presentaron en museos emblemáticos como el Reina Sofía en Madrid.