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Infobae / BBC
El Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó las previsiones de crecimiento de América Latina en 2021 al 4,1 %, cinco décimas más que lo pronosticado en octubre, a medida que se acelera el proceso de distribución de las vacunas.
En 2020, la economía regional latinoamericana se hundió un -7,4 %, de acuerdo con el nuevo informe de Perspectivas Económicas Globales, divulgado este martes.
Brasil tendrá un desempeño 0,8 puntos porcentuales por encima a lo proyectado con un crecimiento 3,6% este año y la economía mexicana se expandirá un 4,3%, 0,8 puntos porcentuales más de lo que esperaban en octubre los economistas del FMI. El reporte del FMI no incluye previsiones de más países latinoamericanos.
Las expectativas de que la vacunación logre controlar la pandemia y los efectos de los masivos planes de estímulo llevaron al FMI a mejorar sus perspectivas para crecimiento económico global en 2021 a 5,5% (+0,3%) sobre sus datos de octubre.
“Estos desarrollos apuntan a que las perspectivas globales para 2021 y 2022 partan de una base más sólida”, indicó el FMI en una actualización de su informe de “Perspectivas Económica Mundiales” (WEO, por su sigla en inglés).
Según estos cálculos de la entidad con sede en Washington, la economía de Estados Unidos se expandirá dos puntos porcentuales más de lo esperado en octubre, con un crecimiento del PIB de 5,5% en 2021, y China logrará un crecimiento de 8,1% este año.
“La mejora en las perspectivas es especialmente marcada en las economías avanzadas, un reflejo de los estímulos fiscales adicionales, especialmente en Estados Unidos y en Japón”, indicó el FMI, que agregó que a esto se suma la expectativa de que haya una disponibilidad extendida de la vacuna antes de lo esperado.
Un indicador importante de esta mejora de las perspectivas es que los volúmenes del comercio global crecerán un 8% en 2021, según el FMI, para luego expandirse un 6% en 2022.
Para 2022 el Fondo mantuvo sus cálculos de que la economía global crecerá un 4,2%, pero la entidad advirtió sin embargo, que este pronóstico está marcado por una “excepcional incerteza” y que la recuperación es “incompleta” y “desigual”.
“Pese a que las recientes aprobaciones de vacunas generaron expectativas de cambio en el rumbo que toma la pandemia este año, las nuevas olas y las nuevas variantes del virus pueden afectar las perspectivas”, advirtió el FMI.
Los economistas estimaron que la contracción de la economía global en 2020 fue de 3,5%, lejos de las previsiones más sombrías hechas en junio de una caída del PIB de 5,2% el año pasado.
Cicatrices de la crisis
El FMI relató que el “severo colapso de 2020 tuvo un agudo impacto negativo en las mujeres, los jóvenes, en los pobres y en los trabajadores informales y también en las personas empleadas en sectores que dependen del contacto”.
La entidad reiteró su mensaje de que serán los países que mantengan el apoyo a la economía los que van a retomar antes la senda del crecimiento.
Esta advertencia se produce cuando el nuevo presidente de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden, intenta aprobar en el Congreso un masivo plan de alivio para la economía, que perdió 9 millones de trabajadores desde febrero de 2020
Una restructuración de la deuda puede ser “inevitable”
Además, señaló que entre las cicatrices de esta crisis está el retroceso en la lucha contra la pobreza en las últimas dos décadas y estimó que cerca de 90 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema entre 2020 y 2021.
El FMI hizo un llamado especial a fortalecer la cooperación multilateral, incluyendo un apoyo al fondo de vacunación COVAX, para que más países tengan acceso a la vacuna contra el COVID-19, que ha dejado al menos 2,1 millones de muertos en el mundo.
Además abogó por que en los casos de que la deuda soberana de un país se vuelva insostenible, las naciones beneficiadas por un mecanismo acordado a instancias del G-20 sigan operando en este marco con sus acreedores.
Hace tan sólo 4 meses, según proyectó el FMI, los mercados emergentes y los países en desarrollo serían los más afectados y requerirán cientos de miles de millones de dólares en ayuda exterior.
A principios de esta semana, un estudio de la ONU dijo que el 81% de la fuerza laboral mundial (estimada en 3,300 millones de personas) se encontraba con su trabajo parcial o totalmente cerrado como consecuencia de la pandemia.
Riesgos económicos que enfrentará América Latina en 2021
Con el inicio de la distribución de vacunas, muchas personas están recuperando la esperanza de que el 2021 será mejor que el 2020.
Conductor de buses de toda la vida, Marco Alarcón perdió su empleo en marzo, apenas llegó la pandemia a Santiago, Chile.
A los dos meses se le ocurrió la idea de hacer muebles con madera que encontraba tirada en el suelo o que descartaban en las obras de construcción. No lo había hecho nunca antes, pero la necesidad de conseguir ingresos lo impulsó a probar algo diferente.
“Mi pasión siempre fue transportar pasajeros, pero ahora he visto que puedo crear cosas con las manos y eso me llena de felicidad”, le cuenta a BBC Mundo.
Más conocido como el Tata Marco, su hija publica fotografías de sus productos en Instagram y así, poco a poco, ha logrado abrirse un camino laboral improvisado, como lo han hecho miles de personas desde México hasta la Patagonia.
Aunque las perspectivas económicas son más alentadoras para 2021, aún existe un alto nivel de incertidumbre sobre cómo y cuándo se reactivará el empleo, una de las huellas más profundas que ha dejado la recesión tras los confinamientos y la rápida propagación de la covid-19.
Y pese a que el desempleo oficial llegó a más del 10% en la región, las personas más afectadas fueron los trabajadores informales que viven al día y que no están contabilizados en las estadísticas.
El problema es que aunque la economía vuelva a crecer en la región (cerca de 3,7%, según distintas estimaciones), indicadores como el empleo o la pobreza tomarán mucho más tiempo en recuperarse.
Y según advierte la Organización Internacional del Trabajo, en 2021el desempleo podría subir a 11.2%.
“Hemos retrocedido diez años en diez meses”, dijo el director regional de la OIT, Vinicius Pinheiro a finales de diciembre.
Por eso, agrega, el gran desafío es lograr crecimiento económico con empleo, una opinión compartida por Daniel Titelman, director de la División de Desarrollo Económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal.
“Los costos sociales que ha producido la pandemia van a estar con nosotros por mucho tiempo y por eso es importante que la política fiscal ayude a mitigar y compensar esos efectos”, le dice Titelman a BBC Mundo.
Para reactivar la economía, agrega, la Cepal proyecta que América Latina enfrentará grandes riesgos en 2021.
El escenario que considera la Cepal para sus proyecciones económicas es que los efectos negativos de la pandemia mejorarían en la primera mitad de 2021, al existir un mayor nivel de movilidad que el registrado a mediados de 2020.
También supone que durante 2021 el proceso de vacunación avanzará en la región. Si eso es así, el impacto económico de las vacunas sobre el crecimiento podría producirse a partir de la segunda mitad de 2021.
Pero si no se cumplen las condiciones esperadas, sin duda la proyección de crecimiento económico para la región de 3,7% en 2021 podría disminuir.
La eliminación de los estímulos fiscales y las medidas que han tomado los bancos centrales para empujar la recuperación, podrían truncar el crecimiento económico con un impacto negativo en la región.
Por eso, el organismo recomienda que se mantengan las ayudas fiscales y que la política monetaria siga garantizando la disponibilidad de liquidez a nivel mundial.
El crecimiento estimado para América Latina depende también en gran medida de que las condiciones financieras internacionales sean similares a las del segundo semestre de 2020.
Para los países más pobres, el acceso a financiamiento es fundamental. Pero un empeoramiento del panorama financiero podría generar un gran problema para aquellos países que han aumentado su nivel de deuda en el contexto de la pandemia.
Otro tema se refiere a las posibles depreciaciones de las monedas, ante un menor “apetito de riesgo” por parte de los inversores, quienes en situaciones de crisis buscan refugio en monedas más estables.
Si se da una tendencia a la baja, esta ejercería una dura presión sobre aquellos países con mayores niveles de deuda en moneda extranjera.
Las estimaciones apuntan a que habrá un aumento de los precios de los productos básicos en 2021.
Si no se cumple esta proyección, los países de América del Sur, una zona exportadora neta de estos productos, sufrirán un duro golpe que afectaría su nivel de ingresos y sus perspectivas de crecimiento.
El aumento del desempleo, la pobreza y la desigualdad podrían intensificar las tensiones sociales latentes en los países latinoamericanos y afectar su actividad económica.
A esas tensiones internas se suman los conflictos geopolíticos, incluidas las fricciones tecnológicas y comerciales entre países.










