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Por: Isaac Romero | @sandheartt
El debut de Max Verstappen en las 24 Horas de Nürburgring demostró que el cuatro veces campeón de la Fórmula 1 es uno de los mejores pilotos del mundo, sin importar la pista en la que conduzca. Sin embargo, tras una gran actuación que lo mantuvo en la primera posición durante gran parte de la carrera, el “Infierno Verde” hizo de las suyas.
Verstappen fue el segundo piloto en tomar el volante del Mercedes-AMG GT3 número 3. Con un ritmo brutal, el neerlandés comenzó a remontar posiciones hasta pasar de la décima posición al liderato, imponiendo condiciones en el circuito.
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Con una sólida ventaja y faltando poco más de tres horas para el final, Max cedió el asiento a su compañero, el español Dani Juncadella, quien volvió a la pista con una ventaja de 45 segundos sobre su más cercano perseguidor. Fue ahí donde llegó la desgracia, pues el auto tuvo que ingresar de emergencia a boxes por un problema técnico.
Aunque el equipo intentó reiniciar el sistema y Juncadella regresó al circuito, bastaron solo dos vueltas para que el piloto español reportara ruidos anormales. Al volver a los pits, los mecánicos detectaron un daño definitivo en el eje de transmisión, viéndose obligados a retirar el coche de la pelea por el podio.
La victoria general de la competencia se la llevó otro Mercedes-AMG, el del equipo integrado por Maro Engel, Luca Stolz, Fabian Schiller y Maxime Martin. Pese a las fallas mecánicas, el equipo de Verstappen logró regresar a la pista en las últimas instancias para terminar en el puesto 38 de la clasificación general.

¿Qué sigue para Verstappen?
Tras la avería que terminó con sus aspiraciones de triunfo, el piloto de Red Bull habló sobre un posible regreso al Infierno Verde para el próximo año:
“Seguro que lo intentaré. Siempre depende un poco de mi calendario, pero primero disfrutemos el ahora”, concluyó.









