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Robotitus
Enormes agujeros en la Antártida han aparecido esporádicamente desde la década de 1970, pero la razón de su formación ha sido en gran medida misteriosa. Los científicos, con la ayuda de robots flotantes y focas equipadas con tecnología, ahora pueden tener la respuesta: las llamadas polinias (en ruso, «aguas abiertas») parecen ser el resultado de tormentas y sal. Los hallazgos han sido publicados la semana pasada en la revista Nature. En el 2016 y en el 2017 se abrieron dos grandes polinias en el Mar de Weddell, por lo que últimamente han recibido mucha atención. En el último evento, las aguas abiertas se extendían a lo largo de 298 100 kilómetros cuadrados según un artículo publicado en abril en la revista Geophysical Research Letters. El nuevo estudio revela la mirada más completa que se haya hecho sobre las condiciones del océano durante la formación de polinias. Los resultados muestran que estos tramos de aguas abiertas crecen debido a las variaciones climáticas a corto plazo y particularmente al clima extremo. Las polinias también liberan una gran cantidad de calor de los océanos en la atmósfera, con consecuencias que los científicos todavía están estudiando.









