Washington y Pekín firmaron el miércoles la Fase 1 del acuerdo comercial que promete poner fin a la guerra de aranceles que sacudió a la economía mundial

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El pacto reducirá algunas tarifas y hará que Beijing impulse la compra de bienes y servicios estadounidenses, desactivando así un conflicto de 18 meses entre las dos economías más grandes del mundo. El presidente Donald Trump y el viceprimer ministro Liu He, que lideró la parte china en las conversaciones comerciales con Washington, suscribieron el documento de 86 páginas en un evento realizado en la Casa Blanca, ante más de 200 invitados de los círculos empresariales, gubernamentales y diplomáticos. China aceptó importaciones adicionales de bienes estadounidenses por 200 mil millones de dólares en dos años, según el texto firmado en la Casa Blanca por Trump y Liu.

Esa cantidad incluye 32 mil millones de dólares en productos agrícolas y marinos, casi 78 mil millones de dólares en bienes como aeronaves, maquinaria y acero y 52 mil millones de dólares en productos del sector de energía. “Hoy estamos dando un paso muy importante, uno que nunca antes se había dado, hacia un futuro de comercio justo y recíproco a través de la firma de la Fase 1 de este histórico acuerdo entre Estados Unidos y China”.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Por su parte, Liu dijo que ambas partes trabajarán más estrechamente para obtener resultados tangibles y lograr una relación de ganancia mutua, a pesar de las diferencias en sus modelos políticos y económicos, según informó la agencia oficial de noticias china Xinhua. Relaciones significativas entre Washington y China Los funcionarios estadounidenses calificaron el acuerdo como una gran victoria que marcó un cambio significativo en las relaciones de Washington con China.

Pero aclararon que incluye duras medidas para asegurar que se cumpla lo pactado, que podrían activar la renovación de los aranceles en caso de que haya irregularidades. El acuerdo de la Fase 1 pone fin a una guerra comercial marcada por tarifas, que ha afectado a cientos de miles de millones de dólares en bienes, fijando los mercados financieros, desarraigando las cadenas de suministro y ralentizando el crecimiento mundial. Los asuntos más difíciles, no obstante, quedaron pendientes de ser resueltos en las negociaciones de la “Fase 2”, incluidos los masivos subsidios estatales a las industrias.