AMLO, Presidente

La tercera fue la vencida, después de 12 años, desde el año 2006, Andrés Manuel López Obrador logró su sueño anhelado: convertirse en Presidente de la República. AMLO llega a la titularidad del Poder Ejecutivo de una manera inmejorable, el bono democrático que ostenta no tiene precedentes. Ni con la alternancia del año 2000 con el triunfo de Vicente Fox Quezada. AMLO llega con mayoría en las dos cámaras, que le permiten hacer modificaciones a la Constitución y echar abajo las reformas que el Presidente Enrique Peña Nieto impulsó con el llamado Pacto por México. Durante su discurso inicial, en el Hotel Hilton, el presidente electo dio a conocer lo que serán las directrices de esta transición y nueva alternancia democrática. Envió un mensaje de tranquilidad a los empresarios al decirles que no habrá persecución, y les brindó un marco de respeto a la ley y a los contratos existentes. Sin duda, fue muy atinado, mal haría en enviar un mensaje como el que se envió en el cambio de poderes entre Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, en el llamado “error de diciembre”.

A su vez, supo reconocer a las instituciones a las que en algún momento desdeñó. El mensaje de reconciliación fue el broche de oro; ante un escenario tan polarizado, producto de sus huestes radicales, un mensaje de concordia era más que necesario. Era imperativo hacerlo para evitar un desorden sistemático. En el Hilton se vio a un estadista y no a un candidato. En otro momento, durante el festejo masivo con sus simpatizantes, se vio a otro presidente. Se observó a un candidato que sabe diferenciar sus audiencias, en el Zócalo capitalino se dirigió al pueblo que se volcó en las urnas para elegirlo presidente. El mensaje no podría ser otro que el reforzar sus máximas, hablar de los programas de apoyo a grupos sociales en desventaja y de quienes conformarán su gabinete de transición. Sin duda, esta elección no tiene precedente alguno. Ni cuando eran los tiempos del partido hegemónico se había visto una votación tan copiosa. La gente salió desde muy temprano a sufragar, las filas eran interminables. Es de reconocer la madurez democrática de los candidatos derrotados: Meade, “El Bronco” y Anaya. No podía ser de otra manera. El triunfo fue fulminante, no dio espacio a la protesta.

Hoy, el tablero tiene otra composición, y a partir de la reunión que sostendrán el día de mañana AMLO y el todavía Presidente, Enrique Peña Nieto, se verá si hay voluntad política de transitar de manera ordenada y pacífica, o sólo se quedará en la intención. Puebla se pinta de guinda Al menos 16 de 26 diputaciones locales habría ganado Morena en la Entidad; hecho que, además de inédito, generará sendos problemas a quien se perfila como la próxima gobernadora, Martha Erika Alonso. La capital también será para el mismo partido, Claudia Rivera Vivanco será la segunda mujer en convertirse en presidenta municipal de Puebla. Sobra decir que 14 diputados federales y el Senado también son para Morena. Vaya que el escenario político cambiará para nunca ser igual. El balón ahora está en la cancha de un partido nuevo. Veremos si permiten el avance de Puebla o será como lo fue la oposición en el gobierno de Vicente Fox.

Primero Puebla y los poblanos, por favor.