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Relevos en el PRI nacional
Se dice en el argot político que nunca es bueno cambiar de caballo a la mitad del río, ya que, al hacerlo, se corre el riesgo de caerse. La encuesta que hoy publicó el diario nacional Reforma es demoledora para el Tricolor. No sólo por su posición en el tercer lugar, sino porque en este estudio de opinión, el candidato presidencial, José Antonio Meade, cae un punto porcentual para ubicarse con 18 por ciento en las preferencias electorales. No despega, y a 59 días de la elección del 1 de julio, se ve francamente imposible que pueda hacerlo. Es por ello que el partidazo decidió lo que la militancia exigía desde un comienzo, que los dirigiera un priista de cepa. Un político que tuviera una trayectoria política con elecciones ganadas. En la historia reciente, antes de Ochoa Reza, quienes lo dirigieron, fueron ex gobernadores como Manlio Fabio Beltrones, César Camacho, Pedro Joaquín Coldwell, Humberto Moreira y Beatriz Paredes, entre otros. La decisión de la cúpula peñista, de poner como presidente del partido a un tecnócrata puro, como lo es Ochoa, generó estragos profundos en la militancia. Tan es así, que muchos connotados miembros de ese partido se pronunciaron en contra de la imposición. Las razones eran lógicas, ¿cómo un político que nunca ha ganado un cargo de elección popular, puede ser dirigente de un partido que lucha por mantener el poder? El pasar por el tamiz de una elección popular, sin duda, genera experiencia, a pesar de que en este partido sus usos y costumbres están muy arraigadas.
La visita de Meade a la entidad fue el marco ideal para dejar correr la versión de que el ungido para relevar a Ochoa es el ex gobernador guerrerense, René Juárez Cisneros. El “negro”, como es conocido, es un personaje cercano al ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Es por ello que llama poderosamente la atención este posible hecho. Para nadie es un secreto que la imposición de Meade en la candidatura presidencial priista no cayó nada bien al hidalguense. Quien, incluso, manifestó su malestar al propio Presidente de la República, en tonos poco ortodoxos, sobre la incorporación de su partido Encuentro Social como integrante de la coalición del candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador. De concretarse esos cambios, lo que le hemos venido diciendo en este espacio durante algunos meses, es más que evidente: la debacle priista.
Deloya, el más contento
Cuentan que quien no cabe de felicidad ante el posible arribo de Juárez Cisneros, es el candidato del PRI a la presidencia municipal de Puebla, Guillermo Deloya Cobián. La relación que tienen ambos proviene del paso que tuvo el poblano con el guerrerense en la Secretaría de Gobernación Federal, en la cual, el ex gobernador fue su jefe directo. Es por ello que esta noticia cayó de maravilla en el búnker de Memo, ya que la relación con el virtual dirigente nacional, es más que buena. Las vueltas que da la vida, el dirigente Enrique Ochoa Reza no podía ver ni en pintura al poblano. Hoy, el destino le da otra oportunidad a Memo, veremos si la aprovecha.








