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Infobae
Candidatos y candidatas a la presidencia por el Partido Demócrata presentaron una dura crítica a las políticas migratorias del presidente estadounidense, Donald Trump, y a la situación de la clase trabajadora en el primer debate primario el 26 de junio, pero se dividieron en términos inequívocos sobre cuán agresivamente la próxima persona que presida el país debería tratar de transformarlo. La fuerza del ala progresista del partido se mostró vívidamente en el sur de la Florida, cuando en los primeros minutos del debate la senadora Elizabeth Warren de Massachusetts calificó al gobierno federal como completamente corrupto. Warren, la candidata en el escenario con mayor presencia en los sondeos, exhortó al gobierno a detener a las compañías petroleras y farmacéuticas, y aceptó el reemplazo del seguro de salud privado con la atención de un pagador único. “Necesitamos hacer un cambio estructural en nuestro gobierno, en nuestra economía y en nuestro país”, dijo Warren al fijar el tono para el grupo de populistas participando en el debate.
Junto a Warren, en el flanco progresista se encontraban dos candidatos menos conocidos, Julián Castro, el exsecretario de Vivienda, y Bill de Blasio, el alcalde de Nueva York, quienes buscaban enfrentar a los rivales que dudaron en igualar sus demandas progresistas en materia de inmigración, salud y política de seguridad nacional. El debate del miércoles, el primero de dos con diez candidatos cada uno, subrayó la brusquedad con la que los demócratas han virado hacia un tono más liberal desde la elección de Trump. En temas que van desde inmigración y salud hasta el control de armas y la política exterior, parecía que estaban más preocupados por ser percibidos como poco progresistas en las elecciones internas que por exponerse a los ataques republicanos en las elecciones generales. Pero también había varios pragmáticos declarados que expresaron dudas o desacuerdos absolutos sobre algunas de las demandas políticas más ambiciosas del partido. La más prominente de ellos fue la senadora Amy Klobuchar de Minnesota, quien manifestó sus dudas sobre los planes liberales para la atención médica de pagador único y la educación universitaria gratuita; en su lugar, pidió alternativas más modestas.










