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El obispo Gonzalo Alonso Guerrero, de la Diócesis de Tehuacán, fue asaltado en la carretera Intermixteca cerca de San Martín Atexcal
Diego Rojas
El obispo Gonzalo Alonso Guerrero, de la Diócesis de Tehuacán, fue asaltado a mano armada en la carretera Intermixteca, cerca de San Martín Atexcal. A pesar del violento incidente, el obispo no sufrió ningún tipo de lesión. Sin embargo, los asaltantes lograron robar su camioneta Mitsubishi blanca, modelo 2023, con placas de circulación SP49527, así como otras pertenencias personales.
El ataque se produjo cuando varios individuos armados interceptaron al obispo, obligándolo a detener su vehículo. Según las palabras del propio religioso, los asaltantes, quienes iban encapuchados y viajaban en una camioneta Explorer blanca, lo interceptaron mientras se dirigía a Magdalena Alquizapám. Después de despojarlo de su vehículo y sus pertenencias, los delincuentes huyeron, dejando al obispo Guerrero solo en la carretera.
El obispo tuvo que caminar hasta San Martín Atexcal para pedir ayuda. Las autoridades locales respondieron rápidamente al llamado y han iniciado una investigación para encontrar a los responsables. Se han desplegado operativos en la región con el objetivo de localizar la camioneta robada y a los autores del delito.
Este no es un caso aislado de inseguridad contra miembros del clero. Recientemente, el sacerdote Eduardo Cervantes, de la Diócesis de Orizaba, fue asaltado junto con otros dos sacerdotes en la autopista Puebla-Veracruz. Estos incidentes subrayan la creciente preocupación por la seguridad en la región.
Las autoridades han pedido a la comunidad que se mantenga alerta y que reporte cualquier información que pueda ayudar en la captura de los delincuentes. La Diócesis de Tehuacán ha instado a los fieles a unirse en oración por la seguridad del obispo Guerrero y por el pronto esclarecimiento de este trágico suceso.
En respuesta a estos hechos, se espera que se refuercen las medidas de seguridad en las áreas afectadas y que se intensifiquen los esfuerzos para proteger a los ciudadanos y miembros del clero de futuros ataques.










