Expansión Política / Forbes

 

Las perspectivas para la economía global son menos catastróficas de lo proyectado en junio, dijo el jueves el portavoz del Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque seguirán siendo “muy difíciles” para muchos países emergentes.

“Los datos recibidos recientemente sugieren que la perspectiva puede ser algo menos nefasta que en el momento de la actualización (del informe de Perspectivas de la Economía Mundial, WEO) del 24 de junio, con partes de la economía global comenzando a cambiar de rumbo”, dijo Gerry Rice en una rueda de prensa.

Sin embargo, precisó que “el panorama sigue siendo muy difícil”, ya que los mercados emergentes, excepto China, enfrentan una situación “precaria” debido a la pandemia del coronavirus.

El avance del coronavirus en el mundo, que deja ya más de 978,000 muertes, ha forzado a los economistas a ajustar las proyecciones de la economía, en un ambiente de incertidumbre.

En junio, el Fondo proyectó que el PIB mundial iba a contraerse un 4.9% en 2020 y que el virus iba a restar 12 billones de dólares a la economía en dos años. En abril el pronóstico era de una caída del PIB global de 3%.

El 13 de octubre el FMI va a actualizar sus previsiones en la reunión semestral del organismo, que al igual la edición de abril tendrá un formato virtual por la pandemia.

Rice indicó que China y otras economías están registrando un desempeño mejor de lo esperado en el segundo trimestre, en parte debido a que las medidas de confinamiento fueron levantadas tras el cierre casi total instalado a principios del año.

“También estamos viendo signos de que el comercio global está empezando a recuperarse”, indicó Rice.

Los economistas tienen miedo sobre el efecto de una segunda ola de infecciones que dañe la recuperación. En los últimos días el alto nivel de contagios en Europa empujó a los gobiernos de España, Francia y Reino Unido a imponer restricciones para los ciudadanos.

“Quiero enfatizar que no estamos fuera de peligro”, indicó Rice.

 

Una situación frágil

 

El miércoles, el primer subdirector gerente del FMI, Geoffrey Okamoto, consideró que la situación global es “menos mala” de lo proyectado inicialmente, en particular en las economías avanzadas, pero señaló que el panorama no es homogéneo.

Okamoto señaló a América Latina como un ejemplo de la “recuperación parcial y desigual” y proyectó que la región se contraerá un 9% este año, una proyección levemente mejor a la hecha en junio, cuando se pronosticó una caída del PIB regional de 9.4%.

La situación es especialmente frágil para los países que dependen del turismo y para las naciones que tienen necesidades de financiamiento muy importantes.

“Estamos preocupados de que la crisis esté anulando los progresos logrados en los últimos años para reducir la pobreza”, indicó Rice.

 

EEUU y China, los motores del mundo

 

Al ser interrogado sobre las perspectivas de Estados Unidos, que es un motor importante del crecimiento mundial junto con China, el funcionario del FMI insistió en que los hogares y las empresas siguen enfrentando una situación difícil y señaló que el Fondo sigue aconsejando que el gobierno implemente rápidamente un paquete de ayudas.

En Washington, las conversaciones están atascadas para impulsar medidas de alivio antes de las elecciones de noviembre, unos comicios entre el presidente Donald Trump y su rival demócrata, Joe Biden, que se anuncian muy reñidos.

El FMI llamó la atención sobre el endeudamiento, en un momento en el que hay “aumento significativo de la vulnerabilidad de la deuda” en muchos países.

Por todo lo anterior, según el FMI, el panorama económico global no es tan oscuro como se preveía hace apenas tres meses, mencionando datos mejores a lo previsto en China y en otras economías avanzadas.

Sin embargo, Gerry Rice afirmó a la prensa que el panorama general global seguía siendo desafiante, como resultado de la pandemia de coronavirus y su impacto en varios sectores de la economía.

La situación sigue siendo “precaria” en muchos países en vías de desarrollo y en mercados emergentes además de China, afirmó, destacando que el FMI estaba preocupado además de los crecientes niveles de endeudamiento.

El FMI divulgará su informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por su sigla en inglés) el 13 de octubre. En junio, recortó sus proyecciones de la producción global 2020, estimando que la economía mundial se contraería un 4,9%, por sobre la caída del 3% prevista en abril.

Rice no entregó nuevas cifras, pero dijo que los últimos datos de China y otras economías avanzadas resultaron ser mejores a lo esperado.

“Datos recientes sugieren que el panorama podría ser algo menos sombrío que en el momento en que fue actualizado el WEO el 24 de junio, con partes de la economía global comenzando a cambiar de rumbo”, afirmó en una sesión informativa regular.

También hay señales de que el comercio mundial estaría lentamente comenzando a recuperarse tras los confinamientos generalizados que apuntaron a contener la propagación del virus, según Rice.

“Pero resaltaría que no estamos fuera de peligro, y el panorama se mantiene muy desafiante, especialmente para muchos mercados emergentes y países en desarrollo, aparte de China”, agregó.

Apuntó que muchos de esos países enfrentan una continua debilidad de la demanda interna, menor demanda por exportaciones, caída en las remesas y declives en turismo.

“En conjunto, nos preocupa mucho que esta crisis revierta los avances en la reducción de la pobreza que se han logrado en los últimos años y deshaga el progreso logrado hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, dijo, en referencia a los ambiciosos objetivos establecidos por Naciones Unidas hace cinco años para poner fin a la pobreza y la desigualdad.

 

Una crisis como ninguna otra, una recuperación incierta

 

Como fue el caso de las proyecciones del informe WEO de abril de 2020, existe un grado de incertidumbre inusitadamente elevado en torno a estas proyecciones. Las proyecciones de base se fundamentan en presunciones críticas sobre las secuelas de la pandemia.

En las economías con tasas de infección decrecientes, la ralentización de la trayectoria de recuperación contemplada en los pronósticos actualizados refleja un distanciamiento social persistente a medida que nos adentremos en el segundo semestre de 2020; mayores cicatrices (daño al potencial de oferta) debido al hecho de que la actividad sufriría durante el confinamiento instituido en el primer y segundo semestres de 2020, y un golpe a la productividad a medida que las empresas que sobrevivan incrementen las necesarias prácticas de seguridad e higiene en los lugares de trabajo.

En las economías con dificultades para controlar las tasas de infección, un confinamiento más prolongado infligiría más daños a la actividad. Además, el pronóstico presume que las condiciones financieras se mantendrán generalmente a los niveles actuales. Claramente, es posible que el desenlace sea diferente del contemplado en la proyección de base, y no sólo debido a la manera en que está evolucionando la pandemia.

La magnitud del reciente repunte del optimismo de los mercados financieros parece estar desconectada de la evolución de las perspectivas económicas fundamentales.

 

Recomendaciones del FMI

Todos los países, incluidos los que parecen haber dejado atrás los picos de infección, deberían asegurarse de que los sistemas sanitarios cuenten con recursos adecuados.

La comunidad internacional debe brindar a las iniciativas nacionales un respaldo muchísimo mayor, entre otras formas ofreciendo asistencia financiera a países con una capacidad sanitaria limitada y canalizando financiamiento hacia la producción de una vacuna a medida que avancen los ensayos clínicos, de modo que todos los países tengan sin demora acceso a dosis adecuadas y a costo asequible.

En los casos que requieren confinamientos, la política económica debería continuar amortiguando las pérdidas de ingreso de los hogares a través de medidas sustanciales y bien focalizadas, además de brindar apoyo a las empresas que sufren las consecuencias de restricciones obligatorias a la actividad.

En los casos en que las economías están reabriendo, el respaldo focalizado debería desmontarse paulatinamente a medida que la recuperación se ponga en marcha, y las políticas deberían infundir estímulo para promover la demanda y facilitar e incentivar la reasignación de recursos, alejándolos de los sectores que probablemente terminen siendo persistentemente más pequeños después de la pandemia.

Sigue siendo esencial una cooperación multilateral sólida en múltiples ámbitos. Se necesita con urgencia liquidez de respaldo para los países que enfrentan crisis sanitarias y déficits de financiamiento externo; por ejemplo, mediante alivio de la deuda y financiamiento a través de la red mundial de seguridad financiera.

Una vez superada la pandemia, las autoridades deberán cooperar para resolver las tensiones comerciales y tecnológicas que hacen peligrar la recuperación final de la crisis de Covid-19.

Además, aprovechando la disminución sin precedentes de las emisiones de gases de efecto invernadero durante la pandemia, las autoridades deberían poner en práctica sus compromisos de mitigación del cambio climático y, a la vez, colaborar para ampliar la aplicación de impuestos diseñados según criterios de equidad que graven las emisiones de carbono o sistemas equivalentes.

La comunidad internacional debe actuar sin demora para evitar una repetición de esta catástrofe, organizando reservas internacionales de suministros y equipos de protección esenciales, financiando la investigación y apuntalando los sistemas sanitarios públicos, y estableciendo modalidades eficaces para llevar alivio a los más necesitados.