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Estados Unidos sigue de cerca el caso de una técnica de laboratorio rusa que falleció en un centro de investigación de la peste en Siberia. El incidente despertó preocupación ante la posibilidad de una exposición a Yersinia pestis, la bacteria que provoca la enfermedad, aunque las autoridades rusas no han confirmado que esa haya sido la causa de su muerte.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconoció que existe inquietud por la posibilidad de que una eventual infección se hubiera propagado dentro del centro de investigación. Sin embargo, aclaró que la situación no representa, por ahora, un motivo de alarma, aunque requiere vigilancia y seguimiento.

La causa de muerte comunicada oficialmente fue una “neumonía de etiología indeterminada”. El gobernador de Irkutsk, Ígor Kobzev, señaló que no se encontraron microorganismos relacionados con las actividades laborales de la mujer en las muestras biológicas analizadas. Además, indicó que no se habían registrado otros casos de trabajadores del instituto que necesitaran atención médica después del fallecimiento.
La técnica, cuyo nombre de pila sería Daria y tendría poco más de 20 años, había visitado recientemente la región de Buriatia, fronteriza con Mongolia. Entre las versiones difundidas por medios rusos, todavía sin confirmar, se encuentra la posibilidad de que enfermara después de romper un tubo de ensayo que contenía el patógeno o tras una expedición a una zona donde la bacteria circula naturalmente entre roedores silvestres.
Ante la preocupación generada por el caso, un equipo de bioseguridad inspeccionó el Instituto Antipeste de Siberia y el Lejano Oriente, ubicado en Irkutsk. De acuerdo con el organismo ruso de supervisión sanitaria, Rospotrebnadzor, la revisión no detectó ninguna situación de emergencia. Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, pidió a la población evitar los rumores y atender la información difundida por las autoridades oficiales.
La semana anterior, medios rusos informaron que alrededor de 200 personas que habían tenido contacto con la fallecida permanecían bajo observación médica como medida preventiva. Al mismo tiempo, Kazajistán, Tayikistán y Kirguistán reforzaron los controles sanitarios en sus fronteras, mientras Uzbekistán comenzó a habilitar centros de cuarentena.
La preocupación internacional se centra en la peste neumónica, una forma de la enfermedad que afecta los pulmones y puede transmitirse entre personas a través de gotículas respiratorias. Simon Clarke, profesor asociado de microbiología celular de la Universidad de Reading, en Reino Unido, explicó a la BBC que esta variante puede ser mortal si no recibe tratamiento, aunque los antibióticos pueden resultar eficaces cuando se administran oportunamente.

El especialista también advirtió que la peste no es una enfermedad desaparecida, pues continúa presente en determinadas regiones del mundo y representa un riesgo para la salud humana. No obstante, consideró que la posibilidad de una emergencia sanitaria más amplia no debe confundirse con los escenarios de confinamiento asociados con la pandemia de covid-19.
Por ahora, la principal incógnita sigue siendo qué provocó la muerte de la trabajadora y si existió alguna exposición al patógeno dentro o fuera del laboratorio. Mientras las autoridades rusas mantienen sus investigaciones, Estados Unidos y varios países de Asia Central continúan atentos a la evolución del caso, sin que la información disponible confirme un brote de peste relacionado con el incidente.









